Argentina / Economía | La recesión se viste de niño: la ropa desplaza a los juguetes en el Día del Niño 2025

En un contexto de profunda recesión y caída del consumo, las familias argentinas optan por regalos prácticos y de mayor utilidad. La indumentaria lidera las preferencias, mientras el sector juguetero se enfrenta a una avalancha de importaciones a precios predatorios que amenazan la industria nacional.

El Día del Niño 2025 revela un panorama desolador para el consumo, con familias que, forzadas por la recesión económica, redefinen sus prioridades de gasto. Según un informe de la consultora Focus Market, la indumentaria se ha impuesto por primera vez sobre los tradicionales juguetes como el regalo más elegido. Este cambio no es casual; es el reflejo directo de un poder adquisitivo pulverizado por la aceleración de la inflación y las políticas de ajuste implementadas por la administración de Javier Milei.

El gasto promedio proyectado para la fecha es de solo $49.500, una cifra que no alcanza a cubrir la mitad del costo de un conjunto de ropa para un niño, que ronda los $136.000. “El consumo se mide al detalle. Las familias priorizan la utilidad de lo que compran para sacarle el máximo rendimiento a su dinero”, explica Damián Di Pace, director de Focus Market.

Este escenario contrasta fuertemente con la política de apertura total de importaciones del gobierno. Mientras el sector industrial local se ahoga, las importaciones de juguetes se duplicaron en el primer semestre de 2025, alcanzando un volumen de más de 10.500 toneladas. Lo más alarmante es que el 43% de estas importaciones ingresa al país a precios sospechosamente bajos —menos de $3 por kilo—, lo que no solo genera una competencia desleal con la industria nacional, sino que también enciende las alarmas sobre la calidad y seguridad de los productos para los más pequeños.

La desesperada estrategia del comercio minorista para sobrevivir a la recesión se basa en un bombardeo de promociones, descuentos y cuotas sin interés. Sin embargo, estas medidas no logran revertir una caída del consumo que se profundiza mes a mes. La pulseada por la remarcación de precios en lácteos y alimentos congelados, sumada a la lenta recuperación del poder adquisitivo, evidencia que la crisis económica está lejos de tocar fondo.

El Día del Niño 2025, lejos de ser una celebración festiva del consumo, se ha convertido en un termómetro de la crisis. El desplazamiento del juguete por la indumentaria y el auge de regalos de bajo costo como libros didácticos y artículos deportivos, demuestran que, en la era de la «libertad económica» de Milei, la prioridad de las familias ya no es la recreación, sino la mera subsistencia.