Precios abusivos de algunos vendedores domiciliarios de gas en Posadas

Hay distribuidoras (oficiales) de gas envasado en cilindros de 45 kilos que cobran desde hace más de 60 días precios abusivos: 37 % más de lo que cobran otros distribuidores. El Estado, ausente en el control de un combustible estratégico y vital.

cilindro-a-146Para dar a conocer datos precisos es conveniente ir a las fuentes.

La empresa Finten Gas distribuidora oficial de YPF), con domicilio fiscal en Quaranta 4071 de Posadas, vende desde hace más de dos meses el cilindro de gas envasado de 45 kilogramos, puesto a domicilio, a $ 200 (de contado, efectivo, no vales ni tarjeta de crédito). Y lo mismo cobran (no lo dicen cuando se hace la consulta telefónica) en la planta, aunque explican que “por razones de seguridad” no venden en ese lugar.

Los que hoy cobran $ 200 han esgrimido diversas razones por las que no están dispuestos a cumplir con lo establecido en la Ley Provincial 4.468, que regula el costo del flete (no más del 20 % del costo del producto) y siguen facturando al cliente lo que les resulta beneficioso a sus propios intereses.

La cuestión es que si incumplen la ley, ¿porqué razón los organismos del Estado dedicados específicamente al tema no actúan aplicando las sanciones pertinentes o, llevando el caso a la Justicia, de ser necesario?

En el otro extremo está (entre otras), la empresa Sugas (Lavalle 4527, TE 03752596862/45105 ó 0800-444-0005), que comercializa el mismo producto, a domicilio, a $146 pesos!!!. Es decir que no produjo ninguna variante sobre el precio que estaba vigente al momento en que algunas distribuidoras cartelizaron el precio al consumidor.

En el medio de esta puja insólita de las distribuidoras de Gas y el Estado ausente, está, cautivo, el consumidor que no tiene otra alternativa que pagar lo que le piden algunos vendedores.

Otro tema: ni se le ocurra ir a buscar un cilindro/garrafa o lo que fuese al “mostrador”. En una de esas lo detiene un control de tránsito y perderá puntos de “scoring” por transportar inflamables en un vehículo no habilitado. ¿O a usted le han permitido llevar alguna vez una garrafa en un colectivo?

La solución práctica pasa entonces por no quedarse con el proveedor habitual y preguntar a otros, aunque se lleve una sorpresa desagradable, la de haber pagado (en dos meses) por lo menos medio cilindro extra. (Alejandro Miravet)