La reciente postura de los gobiernos de Francia y España de restringir el acceso a redes sociales para menores de 15 y 16 años, respectivamente, marca un punto de inflexión en la gestión de la vida digital de las nuevas generaciones. Francia ha avanzado con una ley que prohíbe el acceso a menores de 15 años, mientras que España ha anunciado medidas similares para menores de 16 años, incluyendo la prohibición de celulares en escuelas y la obligatoriedad de sistemas reales de verificación de edad.
Este escenario exige un argumento sólido que trascienda la mera prohibición y se enfoque en la prevención, el acompañamiento y la construcción de una ciudadanía digital integral.
El debate actual no debe limitarse a la restricción, sino que debe servir como catalizador para un trabajo interdisciplinario y en red que involucre a todos los actores sociales.
1. El Estado como Garante de Entornos Seguros
La intervención estatal, como se observa en Francia y España, es necesaria para establecer un marco legal que proteja la salud mental y prevenga. El Estado debe exigir a las plataformas tecnológicas la implementación de mecanismos de verificación de edad efectivos, evitando que los menores sean víctimas de algoritmos adictivos o exposición a contenidos peligrosos como la pornografía, y garantizar que el sistema educativo tenga recursos para la alfabetización digital.
2. La Escuela: Del Aula Digital al Pensamiento Crítico
Más allá de prohibir el celular en las aulas para mejorar el rendimiento escolar y la empatía, la escuela debe ser el espacio de alfabetización mediática. El trabajo interdisciplinario en los colegios permite:
Desarrollar un uso responsable y crítico de la información.
Fomentar la reflexión sobre el impacto de las redes sociales en la identidad y la autoestima.
Integrar la tecnología de manera pedagógica sin que se convierta en una distracción o fuente de violencia.
3. La Familia y el Acompañamiento Intergeneracional
La prohibición legal debe ir acompañada de una orientación parental activa. No se trata de delegar la seguridad solo a las leyes o a las escuelas; los padres deben ser los primeros guías en la configuración de la privacidad y el manejo de la reputación en línea. El diálogo intergeneracional es clave para que los jóvenes comprendan que «nada es temporal en la red» y aprendan a no reaccionar con hostilidad ante conflictos digitales.
Lo de Intergeneracional no se trata de que los adultos «sepan más» de tecnología, sino de que aporten su experiencia vital para ayudar a los jóvenes a discernir qué es privado, qué es público y qué es íntimo.
Crítico y Reflexivo: Fomentar preguntas como: ¿Por qué quiero publicar esto? ¿Cómo me hace sentir este contenido? Esto construye sujetos activos, no meros consumidores.
4. Comunidad y Redes de Apoyo
La protección de los menores en el entorno digital es un «acuerdo de país». Esto implica que la comunidad debe actuar de forma coordinada, promoviendo espacios de socialización offline saludables y vigilando de forma conjunta que las empresas tecnológicas cumplan con su responsabilidad social de no mercantilizar las mentes de los niños y adolescentes.
Se debe construir un Pacto Social por la Infancia.
Tenemos que pasar de una «seguridad informática» (técnica) a una «seguridad ciudadana digital» (humana y relacional).
El objetivo final es que el día que un adolescente ingrese formalmente a una red social, no lo haga a un terreno desconocido y peligroso, sino a un espacio que ya sabe habitar con responsabilidad, criterio y ética, respaldado por una red de adultos que no le soltaron la mano durante el proceso.
La regulación en Francia y España es una respuesta a riesgos tangibles como la invasión de la intimidad y la adicción digital. Sin embargo, la verdadera seguridad proviene de una ciudadanía digital construida en red, donde el acompañamiento y la educación crítica permitan a los menores navegar el mundo digital con autonomía y seguridad. (Mauri Barrios, Miembro de Fundacion LEA y Diplomado en Ciudadania Digital).
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La regulación en Francia y España es una respuesta a riesgos tangibles como la invasión de la intimidad y la adicción digital. Sin embargo, la verdadera seguridad proviene de una ciudadanía digital construida en red, donde el acompañamiento y la educación crítica permitan a los menores navegar el mundo digital con autonomía y seguridad. (Mauri Barrios, Miembro de Fundacion LEA y Diplomado en Ciudadania Digital).
