Oscar Herrera Ahuad: «Hay que ser muy hijo de puta» para difundir una noticia falsa

Lo que para muchos puede ser un exabrupto expresado en el título, reflejó el hartazgo de gobernador de Misiones por la divulgación (en redes sociales) de una información referida a la postergación del inicio de clases, hecha creíble a partir de la imagen de un monitor, en el que se leía un posteo de @herrerayflia (la cuenta de twitter de Oscar Herrera Ahuad), incluyendo hasta un sutil error que se desliza en casi todas las publicaciones del mandatario. El hecho es un llamado de atención al manejo responsable de redes sociales que debemos hacer todos y, quienes utilizan ese medio como herramienta eficaz para comunicar, también deberían tomar algunos recaudos.

En una entrevista difundida por FM Street de Posadas, Herrera mostró su malestar por la noticia falsa que se difundió el miércoles con una imagen de su cuenta de twitter, anunciando erróneamente la prórroga de las clases en Misiones. “No entiendo cómo puede haber gente tan estúpida. Hay que ser muy hijo de puta, esa es la palabra. Porque esas informaciones falsas van a grupo de las mamás, de los papás, de los tíos y todo el mundo se convulsiona y entra a preguntar y empiezan a saturarse los sistemas. Hay que tratar de ser muy serios en este tiempo, porque está en juego la vida de las personas”. Para el gobernador, las fake news son la variable de la estupidez en este tiempo y allí debe estar el compromiso de la prensa seria, que se preocupa por informar bien”.

La reacción del gobernador en declaraciones radiales hacia quienes difunden «fake news» debe tener otra acción colateral: ubicar al autor, pesquisa mediante, y actuar penalmente contra el que originó la noticia falsa, que fue descubierta por periodistas que al recibir las capturas vía whatsapp fueron hasta la cuenta de Twitter de Herrera Ahuad, se encontraron con que el posteo no estaba y que el enlace se correspondía a otro mensaje.

Para el común de la gente, la imagen daba cuenta de un hecho cierto. El autor hasta ahí, era el único que tenía la certeza de haber actuado con mendacidad.

Es necesario rastrear el origen y actuar con mucha severidad. Caso contrario, el pirata informativo seguirá actuando utilizando la informática para provocar un daño mayor con otro tipo de información.

El enojo del Gobernador responde más a la frustración por saber que el medio que eligió desde hace algunos años  para las comunicaciones eficaces es muy vulnerable. Hay gente muy dañina, muy… ¿hija de puta? Y está en la naturaleza de muchos actuar de esa manera. Por lo tanto, las redes sociales ya no garantizan fidelidad comunicacional.

Tampoco puede ser que toda la información esté todo el tiempo bajo la lupa y el recontrachequeo permanente: caemos en la psicopatía informativa y el disloque periodístico.

Imaginen lo que puede ocurrir con el autor de la fake news suelto y con herramientas para desinformar en medio de una pandemia.

Para que haya trata hace falta clientes, reza una apelación a terminar con un conocido delito de la más baja estofa.

Pues bien, para que circulen las «fake news» también hace falta clientela.

Con la instalación definitiva de whatsapp como comunicador de masas, a partir de un contacto individual y luego diversos grupos, cualquier catástrofe informativa es posible. Reparar el daño es muy difícil. Sobre todo cuando, muchas veces, el cliente está representado por «medios serios», desesperados por la primicia (hoy contabilizada en minutos por la comunicación digitalizada), y que realizan investigaciones (cientos de veces inconclusas) basadas en … ¡Whtasapp!

De la liviandad del googleo (investigaciones basadas en el buscador Google) se ha pasado la increíble red de informadores de whatsapp.

En estas horas, la provincia de Misiones está siendo atravesada por miles de mensajes de whatsapp que abundan en detalles morbosos sobre la situación sanitaria de una pareja que tiene coronavirus que, se ocupan de aclarar, no fue confirmado oficialmente, pero que es coronavirus. O sea…

Se ha llegado al extremo de violar la privacidad de las personas divulgando imágenes de un monitor en el que se puede leer la historia clínica del paciente, registrada en el Hospital Madariaga. En este punto quiero avisar a los colegas que hacerlo público los colocará ante un grave delito penal.

La gente cree lo que necesita creer. ¿De verdad quieren creer que la muerte encapsulada en una molécula de procedencia china corra libremente entre nosotros?

Gente… ¿Qué le pasa?

¿Creen por ventura que el Gobierno oculta información porque alguien del poder se enfermó de coronavirus y que contagió a a personajes importantes, incluso a un familiar fallecido?

La pregunta no es ociosa. Va enlazada a otra loca historia que circula imparable contra viento y marea.

Miren, lo mejor que le puede pasar a un gobierno que nos tiene en cuarentena es que el miedo nos arrincone en nuestras casas y que el virus no circule. Así que lo primero que hará es contarnos que el virus empezó a circular. Lo primero que hará es repetirnos que hay gente enferma y que más vale que se queden en sus casas para no contagiarse y evitar contagiar a sus personas amadas. No es muy difícil entender eso.

Por otro lado, entramos en la locura de considerar enemigo a quien estornuda o tose a nuestro lado, así no haya ido más lejos que el almacén del barrio, que siempre ha sido área segura, sus propietarios no son chinos ni tienen parientes en Italia o España.

Hay que buscar a los autores de «fake news» y llevarlos a la justicia penal, para que, siguiendo el léxico directo gubernamental, no nos jodan más.

Y los funcionarios deben entender nomás, que la gente es jodida, y que la comunicación por redes sociales debe tener especial cuidado y, dadas las circunstancias, tratamiento profesional.

Cuando uno tiene una dolencia, va al especialista, al médico; cuando tiene un desperfecto en el auto, va al mecánico. Hoy, la comunicación pública ha sido infectada. Es tiempo de ir al especialista.

 

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