El dato más alarmante y que marca un hito histórico negativo en las mediciones de la CEM es el derrumbe de la rentabilidad: apenas el 16% de las empresas logró cerrar el año con saldos positivos. Por el contrario, la gran mayoría quedó atrapada en una zona de supervivencia, con un 43% en equilibrio forzado —sin ganancias ni pérdidas— y un 30% que directamente registró rentabilidad negativa. Esta asfixia económica atraviesa transversalmente al comercio, la industria y los servicios, demostrando que la desaceleración inflacionaria de la que presume el Gobierno nacional no se tradujo en una mejora real, sino en un consumo retraído que paralizó la caja de las pymes.
La incertidumbre ha llevado al sector privado a una posición defensiva extrema, donde el 83% de las empresas evitó realizar contrataciones ante la inestabilidad y el riesgo de un escenario con reglas de juego cambiantes. Las decisiones empresariales durante 2025 fueron de «economía de guerra»: un 27% redujo inversiones, el 12% se vio obligado a achicar personal y casi un 10% tuvo que vender activos para no quebrar. Este panorama de resistencia muestra un tejido productivo que intenta sostenerse, pero que se está quedando sin margen de maniobra ante la presión del costo laboral, la carga tributaria y un endeudamiento que arrastra desde hace meses.
A nivel local, el impacto de la macroeconomía nacional se potencia con problemáticas regionales como las barreras arancelarias y la competencia desleal de la informalidad, factores que terminan de configurar una ecuación imposible para el empresario registrado. En diciembre, mes que históricamente debería ser de reactivación por las fiestas, el movimiento económico fue calificado como «malo» o «muy malo» por casi un tercio de los encuestados, confirmando que la tendencia negativa no dio tregua ni siquiera en el cierre del calendario.
De cara a 2026, las expectativas son frágiles y el optimismo es un recurso escaso en la tierra colorada. El 42% de las pymes inicia el nuevo año en la misma situación de estancamiento, mientras que un 14% se declara directamente en situación de riesgo, al borde del cierre. En síntesis, el informe de la CEM ratifica que el deterioro de la economía nacional sigue impactando de lleno en Misiones, dejando a las pequeñas y medianas empresas en un estado de supervivencia prolongada y con un horizonte donde apenas uno de cada cinco empresarios se siente fortalecido para enfrentar lo que viene.

