El desplome fue liderado por Bioceres Crop, que sufrió un hundimiento histórico del 23%, cotizando a apenas u$s 1,14 tras un revés judicial en Estados Unidos. Sin embargo, el malestar fue sistémico: gigantes como Globant retrocedieron un 13,1%, mientras que la petrolera Vista cayó un 7,4% ante la posible salida de un peso pesado como el Abu Dhabi Investment Council. Los analistas coinciden en que el mercado leyó con desconfianza la negativa de Caputo a retomar el financiamiento internacional en el corto plazo, una postura que, sumada a la intención del presidente ultraderechista Javier Milei de cancelar pasivos mediante la venta de activos estatales, fue interpretada como una señal de fragilidad en el flujo de divisas esperado.
A la incertidumbre por el financiamiento se le sumó un componente de desconfianza institucional que sobrevoló las mesas de dinero durante toda la jornada. Los rumores sobre posibles modificaciones o «marchas atrás» en ciertos criterios de medición del Indec impactaron de lleno en la credibilidad técnica que el Gobierno venía intentando reconstruir. Para los operadores, cualquier señal que opaque la transparencia estadística es una invitación directa a la salida de activos argentinos, lo que explica por qué los bonos Bonares operaron con bajas generalizadas, empujando los indicadores de riesgo hacia niveles que no se veían desde el inicio del rally alcista de enero.
En el mercado local, el índice S&P Merval no logró aislarse de la tendencia global y cerró con una caída del 1,3% en pesos, finalizando en 3.067.662 puntos. Lo que comenzó como una toma de ganancias lógica tras un mes de euforia, terminó convirtiéndose en una corrección profunda impulsada por los papeles de Sociedad Comercial del Plata y Aluar. La sensación térmica en la City porteña es de cautela extrema: los inversores temen que la «escasez de bonos soberanos» que busca el presidente ultraderechista Javier Milei termine asfixiando la liquidez del mercado en un momento donde la confianza pende de un hilo delgado.
Hacia adelante, el foco estará puesto en la capacidad del equipo económico para recalibrar el discurso y calmar a los tenedores de deuda. La operación de salida del fondo de Abu Dhabi en Vista, que implica un volumen de más de 10 millones de acciones a través de Goldman Sachs, es vista como un test de resistencia para los precios actuales. Si el Gobierno no logra despejar las dudas sembradas por Caputo sobre la hoja de ruta financiera y la transparencia de los datos públicos, el veranillo financiero podría dar paso a un otoño anticipado y sumamente volátil para los activos nacionales.

