Femicidio en Iguazú: Dolor en despedida de restos de la mujer asesinada por su pareja policía

Una importante caravana acompañó el cortejo fúnebre de Mariela García asesinada por su pareja, un policía en actividad. El crimen se dio en plena comisaría momentos en que lo denunciaba por maltratos. Empleados municipales esperaron el paso de su compañera frente al edificio comunal.

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La mujer asesinada había empezado a trabajar en la Municipalidad en la nueva gestión, era una persona muy conocida por la comunidad al igual que el homicida por lo que causó mucha consternación y temor ante las respuestas institucionales frente a la demanda de las mujeres.

Iluminada Britez, mamá de Mariela relató los siete años de violencia que su hija debió soportar y las incontables denuncias en vano que efectuó. «El le daba feroces palizas y la violaba de todas las formas posibles».

El hecho que conmocionó al país, ocurrió el martes a la medianoche en Puerto Iguazú. Mariela Sandra García (39), empleada municipal hacía la denuncia por maltrato en la comisaría de la Mujer de esa ciudad, cuando su ex pareja, sargento ayudante, Mario Muga (44), ingresó con una escopeta y le disparó frente a la oficial que le tomaba los datos. El hombre se dio a la fuga y fue detenido cerca de las 3 de la mañana de ese martes.

 «Este es un momento muy doloroso para nosotros, yo tengo dudas, dudas porque yo la ví a mi hija en la comisaría después que él le disparó, ella tenía toda la cara desfigurada, estaba tirada en el piso. Este hombre siempre lastimó a mi hija, le pegaba tanto que ella se orinaba, yo sé que él la violaba, ponía películas pornográficas y la violaba de todas las formas posibles, ella ya no quería saber nada de él. Y hacía denuncias pero él igual llegaba hasta la casa para pedir hablar con ella, había dos ordenes de exclusión del hogar, incluso ella pidió una orden de exclusión definitiva pero el juez se la negó hasta que no esté segura le dijo, y no era que no estaba segura, sino que tenía mucho miedo».

La mujer aseguró que el asesino tenía una obsesión con su hija a la que le repetía que si no estaba con él, no iba a estar con nadie.

«El día que la mató, estábamos a la tarde en su casa, me dijo que me fuera a dormir con ella, estaba mal, nerviosa porque él quería hablar y no sabía como negarse. Llama a la comisaría para denunciar que Mario (el policía) quería entrar a la casa pero nadie la atendió, entonces llamó a su jefe de Tránsito y él le mandó una patrulla para que vaya a hacer la denuncia. El oficial Molina le dijo a mi hija que haga la denuncia y que después pida la exclusión definitiva, pero la dejó sola. Y él (por Mario) en la comisaría hizo lo que quiso, y yo sé que después que la mató, otro policía lo acompañó para que se cambie de ropa y todo el tiempo que estuvo prófugo. Ella tenía miedo, yo tengo miedo porque estoy amenazada. Quiero justicia».