Cuánto cuesta viajar hoy y el aumento que viene
Para dimensionar el pedido empresarial, es necesario recordar los valores que rigen actualmente en la capital misionera. Hoy, el usuario que utiliza la tarjeta Sube Misionero o el código QR paga $1.050, mientras que el costo para quien abona en efectivo asciende a $1.400. Si se concreta la proyección de un incremento de poco más del 50% tras esta audiencia, el boleto con tarjeta superaría los $1.500 en apenas un par de semanas, profundizando el golpe al bolsillo de los trabajadores.
Consenso técnico entre empresas y el municipio
Llamativamente, ningún vecino se anotó para exponer en esta jornada, dejando el micrófono casi exclusivamente para el planteo empresarial y oficial. A la cifra solicitada por las prestatarias se sumó el análisis de la Secretaría de Movilidad Urbana de la ciudad, cuyos informes técnicos reconocen que el costo real de funcionamiento ya rompió la barrera de los $4.000. Esta validación municipal del «gravoso cuadro de situación» expuesto por EUTA sugiere que el desfasaje entre la tarifa actual y los costos operativos es insostenible bajo el esquema actual de financiamiento.
El impacto del ajuste nacional
Esta escalada en los valores responde en gran medida a la política de ajuste del presidente ultraderechista, quien eliminó los fondos compensadores destinados al transporte del interior del país. Esta decisión traslada la presión financiera directamente a las provincias y municipios, obligándolos a elegir entre tarifazos brutales para el usuario o el uso de fondos propios para intentar contener la suba y evitar el colapso del sistema.
Cabe destacar que la audiencia pública es no vinculante. Más allá de la coincidencia técnica entre el municipio y las empresas, serán el Ministerio de Hacienda y la Subsecretaría de Transporte de la provincia quienes definirán cómo se cubrirá la brecha entre el costo real y lo que finalmente abone el pasajero. La decisión final llegará en la segunda quincena de enero, en un clima de creciente incertidumbre para los miles de misioneros que dependen del sistema público de transporte.

