Argentina / Opinión | Milei en la era más analfabeta de la historia

Un sablazo de Natalia Volosin en su newsletter "La Justa", bajo el título de "Milei y el sable corvo de la historia", contiene agudas reflexiones sobre la espada de San Martín, el liberalismo y las tensiones irresueltas que impiden la unión nacional. Aquí se reproduce textualmente parte de ese análisis y, al final, se ofrece el enlace para acceder al artículo original completo.

A diferencia de los Kirchner o de Alfonsín, Milei tiene la suerte de gobernar la era más analfabeta de la historia argentina. No importa la verdad. No hay verdad. La verdad es lo que el que manda dice que es. Todo es prostituible. Por eso da risa, también, el Ministerio de la Verdad que le acaba de crear Santi Caputo a su patrón bajo el pomposo título de «Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina» copypasteado del «Rapid Response 47» del hombre naranja que gobierna los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Para qué quiere esto Milei? ¿No alcanza con tener a tiro de pauta al 99.9% de los medios?

Este analfabetismo explica que en los considerandos del decreto de mudanza del sable corvo se hable de restituir «su contexto histórico propio». ¿Sabrán estos muchachos que San Martín le dejó el sable a Rosas? ¿Sabrá alguno por qué? ¿O acaso hemos olvidado la razón de su exilio? ¿O en las escuelas siguen contando que San Martín se fue a Europa entristecido por la muerte de Remedios de Escalada para no hablar del inmoral de Rivadavia?

«Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas», dijo y me conquistó el Libertador de América. Nunca se lo perdonaron. Lo amenazaron. Lo amedrentaron. Lo calumniaron. En 1838, con motivo del bloqueo francés al puerto de Buenos Aires (acordado con los unitarios de Montevideo), San Martín, correctamente indignado, inició correspondencia con Rosas. «Lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer», le dice el héroe de la patria a «el tirano». Ja.

Y en 1844 le deja su sable por testamento. «El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla». Y eso que todavía no había Vuelta de Obligado.

Sarmiento no la puede creer. Lo visita en 1846 en Francia y le escribe a un amigo que San Martín está gagá: «va usted a buscar la opinión de los americanos mismos en Europa y por todas partes encuentra la misma incapacidad de juzgar. San Martín es el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca. San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una pagina de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la patria, aquella patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada».

Se ve que eran varios héroes liberales los que estaban gagá, porque a Juan Bautista -nos ponemos de pie- Alberdi también le pintó la amistad con «el tirano» y, en plan «este viejo adversario despide a un amigo», dijo de él, apenas un año después de aquella infame carta de Sarmiento, que «si se pidiesen títulos de Rosas a la nacionalidad argentina, yo contribuiría con un sacrificio no pequeño al logro de su rescate» y que «el primer partido de América que haya repelido a los estados de Europa es el de Rosas». En 1857 lo visita en Londres como ministro de Urquiza, a quien Rosas le pide que agradezca por su conducta recta y justa con él. A partir de ahí inician correspondencia y el padre del constitucionalismo argentino incluso le propone ser su abogado en el juicio en ausencia.

Dijo Alberdi de Rosas: «son los intereses y las personas que él contrarió o atacó las que lo persiguen, no su país. Como esas personas están a la cabeza del país, toman su nombre para vengarse, como en otro tiempo lo tomaban para quejarse y defenderse. El país es atacado, decían ellos, cuando eran ellos los atacados. Hoy dicen el país se venga y castiga, cuando son ellos los que castigan y se vengan». No mucho ha cambiado. Se habla de soberanía, de independencia, de libertad, pero no es del país que se habla, sino de aquello por lo que San Martín juró jamás blandir su sable.

Para captar otros matices de la particular redacción de Natalia Volosin, su selección de imágenes para ilustrar el elaborado texto y la fina ironía con la que introduce al lector en el tema, vale mucho leer el artículo completo en La Justa siguiendo este enlace: Milei y el sable corvo de la historia

La autora
Natalia Volosin es abogada, consultora, académica y comunicadora. Diploma de honor magna cum laude y class valedictorian 2004, LL.M. (Master of Laws) 2009 y J.S.D. (Doctor of the Science of Law) 2018, ambas por Yale Law School.
Se formó como penalista en el estudio Arslanian, Beraldi, Kaminker & Asociados, fue consultora de entidades académicas, organismos públicos, ONGs y organizaciones internacionales y durante 10 años lideró investigaciones complejas de criminalidad económica en la Procuración General de la Nación.
Ejerció la docencia en la Universidad de Buenos Aires, Universidad Di Tella, Universidad de Palermo, Universidad de San Andrés, Universidad Nacional de La Plata y Universidad Nacional de San Martín.
En 2019 publicó los libros “Corruption in Argentina: Towards an Institutional Approach” (Routledge) una investigación histórica, institucional y sectorial sobre la corrupción estructural en la Argentina y “La máquina de la corrupción” (Sudamericana), una versión de divulgación en español.
Es autora de numerosos artículos, capítulos de libros e informes sobre corrupción, criminalidad económica y recupero de activos en la Argentina y en el extranjero.