Argentina / Economía | Peligroso récord del «tarjeteo»: La de crédito ya supera a la de débito en el consumo argentino

En un escenario de asfixia económica bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei, el uso de tarjetas de crédito ha superado por primera vez al débito, marcando un cambio de paradigma que oculta una realidad alarmante: los argentinos ya no consumen con lo que tienen, sino con lo que deben. Según el último informe de pagos del Banco Central, en octubre se realizaron 188,9 millones de pagos con crédito frente a los 177 millones con débito, un fenómeno que se profundizó durante las fiestas de fin de año y que revela un círculo vicioso donde el salario se diluye en el pago de resúmenes anteriores, obligando a financiar incluso la canasta básica para sobrevivir al mes siguiente.

El círculo vicioso de la deuda familiar

La caída del 13,3% interanual en el uso de tarjetas de débito es el indicador más claro de la falta de liquidez en la calle. Ante un presupuesto que no alcanza para cubrir las necesidades básicas, las familias entran en una espiral financiera peligrosa: el dinero disponible se utiliza casi íntegramente para pagar la tarjeta del mes pasado, dejando el bolsillo vacío desde los primeros días del mes y forzando a «tarjetear» nuevamente el consumo diario.

Desplazamiento del efectivo: El uso de dinero propio cayó drásticamente, mientras el crédito subió un 7,4% en cantidades de transacciones.

Financiamiento del día a día: Aunque el 90% de las operaciones se registran en un solo pago, la recurrencia al crédito para compras pequeñas indica que la tarjeta se ha convertido en el «salvavidas» mensual para llegar a fin de mes.

El costo de la supervivencia: Esta modalidad genera un arrastre de deuda que, sumado a los intereses y gastos administrativos, reduce mes a mes la capacidad real de compra del salario.

Una economía «blanqueada» pero empobrecida

Para el Gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei, el auge del «dinero plástico» es interpretado como un avance en el blanqueo de la economía y la digitalización de los pagos a través de QR y billeteras virtuales. Sin embargo, detrás de las cifras récord de transacciones —que alcanzaron los $10 billones en un mes— se esconde un tejido social agotado. Mientras el uso del débito retrocede, el sistema financiero absorbe la poca capacidad de ahorro que quedaba en los hogares argentinos.

El informe del Banco Central detalla que el comercio electrónico y los pagos vía POS ya dominan el mercado, pero esta modernización ocurre en un contexto de caída real del consumo. Los argentinos están pagando más veces, pero montos menores o financiados, lo que sugiere que la «estabilidad» de precios lograda no ha llegado a recomponer el poder adquisitivo, dejando a la tarjeta de crédito como la única herramienta para sostener un nivel de vida que el ingreso genuino ya no puede costear.