Argentina / Economía | La inflación mayorista se disparó al 3,7% y los precios de importados hasta un 9 %

La inflación mayorista dio una señal de alarma al acelerarse al 3,7% en septiembre, su valor más alto en un año y medio, según el informe del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) del INDEC. Esta cifra es de extrema gravedad, ya que los precios mayoristas son un indicador adelantado de lo que luego impactará directamente en los supermercados y, por lo tanto, en el bolsillo de los consumidores, agravando la situación económica que enfrenta el país bajo las políticas del gobierno ultraderechista.

El ministro de Economía ha definido públicamente a este índice como «un adelanto de lo que ocurrirá con el Índice de Precios al Consumidor (IPC)». Por lo tanto, el salto del 3,7% en septiembre, superando el 3,1% de agosto, presagia una inevitable aceleración de la inflación minorista en los próximos meses.

La sombra de la inestabilidad cambiaria

El principal motor de esta aceleración inflacionaria fue el mercado cambiario. El dato se da en un mes en el que el dólar oficial estuvo cerca de romper su banda de flotación, obligando al equipo económico a una fuerte intervención.

Impacto de los importados: La inestabilidad cambiaria provocó que los productos importados arrojaran un incremento del 9% en el mes, explicando una parte sustancial de la suba general del IPIM.

Aumento en productos nacionales: Si bien los productos importados fueron los que más traccionaron, la presión inflacionaria también se sintió con un alza del 3,3% en los productos nacionales. Dentro de esta categoría, los productos agropecuarios fueron los que más influyeron.

El descontrol en los precios mayoristas, que acumula cuatro meses consecutivos de aceleración y que suma un 24,2% en los últimos doce meses, evidencia la fragilidad del esquema económico vigente. La combinación de una fuerte suba de costos de producción e insumos importados, con la caída en la actividad económica y del consumo, eleva el riesgo de una escalada inflacionaria que erosione aún más el poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones.