Esta suba ocurre en un contexto donde el Gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei profundizó su estrategia de financiamiento tanto en moneda local como extranjera, realizando nuevas colocaciones del Tesoro para cubrir vencimientos futuros. El contraste entre el relato oficial de austeridad y el crecimiento de los compromisos brutos pone de manifiesto las tensiones de un esquema que aún depende fuertemente del endeudamiento para sostener su liquidez.
Durante el tercer mes del año, el incremento de los pasivos se explicó por la necesidad de mejorar el perfil de vencimientos y acumular reservas de cara a los compromisos de julio y enero próximo. La Secretaría de Finanzas logró extender en 1,6 años la vida promedio de la cartera mediante la colocación de bonos con vencimientos entre 2027 y 2028, captando cerca de $5 billones. Además, se concretó un canje de deuda que permitió estirar plazos para $2 billones adicionales, mostrando un roll over del 134%, lo que refleja una política de emisión anticipada para blindar la caja del Tesoro frente a los desafíos financieros del corto plazo.
En cuanto a la estructura de la deuda, el 54% del stock total está denominado en moneda extranjera, mientras que el 46% restante corresponde a obligaciones en moneda local. Si bien se realizaron pagos y amortizaciones por us14.684 millones, las nuevas operaciones de financiamiento y capitalizaciones sumaron us 17.302 millones, resultando en un incremento neto real de u$s2.618 millones. A este escenario se sumó el impacto del atraso en los desembolsos trimestrales del Fondo Monetario Internacional (FMI), los cuales fueron compensados con recursos propios para no entrar en mora con el organismo.
La deuda consolidada, que suma los pasivos del Tesoro y del Banco Central, también mostró signos de alarma al elevarse al 57,9% del Producto Bruto Interno (PBI), un punto porcentual por encima del mes de febrero. Aunque desde el oficialismo se argumenta que existe una «reducción neta» si se descuentan los depósitos oficiales y se considera la transferencia de pasivos del BCRA al Tesoro, el stock bruto acumulado desde noviembre de 2023 ya registra una suba de u$s58.536 millones. Estos indicadores subrayan que, más allá del ajuste fiscal, el peso del endeudamiento sigue ganando terreno sobre la economía nacional.
Finalmente, el respaldo del FMI a la actual estrategia de financiamiento sugiere que el programa económico del presidente ultraderechista Javier Milei descansa sobre un frágil equilibrio de refinanciación constante. El organismo internacional destacó el uso de emisiones en dólares bajo ley local y la posible venta de activos estatales como vías para normalizar el acceso a los mercados. Sin embargo, mientras el stock de deuda bruta sigue rompiendo techos, el objetivo de un desendeudamiento real parece quedar relegado frente a la urgencia de cubrir los baches financieros del Estado.

