Argentina / Economía | De fábricas a galpones vacíos: Las pymes denuncian plan libertario de exterminio industrial

"Fábricas que proyectaban duplicar su personal hace dos años, hoy son solo galpones vacíos", sentenció Alberto Kahale, vicepresidente de CAME, al describir el desolador panorama que enfrentan las pequeñas y medianas empresas bajo las políticas del presidente ultraderechista Javier Milei. Esta cruda realidad, que coincide con las reiteradas advertencias de VoxPopuli sobre el carácter anti-industria y anti-comercio del modelo actual, ha unido a los principales referentes del sector en una denuncia común: el Gobierno nacional ha decidido dejar al entramado productivo "librado al azar", priorizando el superávit fiscal sobre la supervivencia de las fábricas que generan el 80% del empleo en Argentina.

Un modelo de «dos velocidades» que destruye el empleo

El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, se sumó a las críticas advirtiendo que la economía se mueve a dos velocidades, donde los sectores beneficiados por el modelo no logran compensar la «mortandad de empresas» en el sector manufacturero. Rosato fue contundente al cuestionar si la falta de un plan industrial es producto de la inexperiencia o, como sugieren los hechos, de un «verdadero objetivo para destruir el conglomerado industrial local» mediante la combinación de una caída brutal del consumo, presión impositiva asfixiante y la liberación descontrolada de importaciones.

La situación en la provincia de Buenos Aires, corazón productivo del país, funciona como el epicentro de esta catástrofe:

Despido masivo y cierres: Fábricas de calzado que pasaron de 800 empleados a 200, para terminar cerrando sus puertas definitivamente en los últimos meses.

Capacidad ociosa: Maquinarias que antes producían al máximo hoy están frenadas por la falta de demanda interna, una situación que no se veía incluso en períodos de alta inflación previa.

Importaciones vs. Producción: El sector denuncia que el presidente ultraderechista Javier Milei facilita el ingreso de productos extranjeros mientras los costos energéticos locales hacen inviable la competencia.

El reclamo de un plan de emergencia

Ante lo que califican como una «crisis recesiva permanente», los industriales exigen al ministro Luis Caputo un giro urgente en la política económica. El pedido de las pymes no es solo por subsidios, sino por una estructura que permita producir: financiamiento accesible, tarifas diferenciadas para las fábricas y un control efectivo de las importaciones que actúan como una «sentencia de muerte» para el producto nacional.

Desde VoxPopuli se ha señalado consistentemente que la baja de la inflación y el superávit no pueden sostenerse sobre el cementerio de empresas que hoy se observa en los parques industriales. Como concluyó Kahale, el proceso de desindustrialización es acelerado y visible: no es una proyección estadística, es la realidad de persianas bajas que se multiplica cada día en todo el territorio nacional, dejando a miles de familias en la incertidumbre absoluta por la pérdida del trabajo formal.