Entre el cierre de locales y el ahogo financiero
La inviabilidad del negocio ha llevado a situaciones extremas, como la relatada por Juan Carlos Zaracho, propietario de la carnicería La Estancia, quien se vio obligado a cerrar tres de sus cuatro sucursales. Zaracho explica que los costos de infraestructura y tarifas corren por un ascensor mientras las ventas bajan por la escalera, señalando que «la gente no consume porque no tiene, no le alcanza». Esta realidad se traduce en que cortes populares como la aguja se vendan a precios que apenas cubren el costo de la media res, la cual ya se paga cerca de los $8.600 por kilo en el gancho.
Por su parte, Gabriel Vidal Rodríguez, de la Cooperativa Virgen de Fátima, advierte que el panorama es «complejo para el mercado interno» debido a que la apertura comercial del presidente ultraderechista Javier Milei prioriza la exportación, lo que succiona el abastecimiento local y dispara los precios. Vidal Rodríguez destaca que hoy «cinco o seis kilos de pollo equivalen a uno de carne vacuna», una brecha que ha forzado un cambio de hábito drástico en la población, que ahora opta por alternativas más económicas para poder llegar a fin de mes.
Testimonios del mostrador: una realidad que golpea
El diagnóstico de los comerciantes locales es unánime y refleja un tejido comercial que se está desmoronando ante la falta de poder adquisitivo:
Federico Panozzo (CCIP): Alerta sobre la rotura de la cadena de pagos y el uso de estrategias de supervivencia financiera ante la baja demanda.
Juan Carlos Zaracho (La Estancia): Describe la impotencia de no poder trasladar los aumentos de costos al mostrador: «Da vergüenza que una persona venga y te pida dos bifes por 2.000 pesos».
Hugo Metrechen: Confirma que el asado de fin de año será mucho más austero, con consumidores que dependen totalmente de la tarjeta de crédito y se vuelcan al pollo o al pescado.
En este contexto, la histórica identidad carnívora de Misiones se ve jaqueada por una economía que prioriza el mercado externo sobre la mesa de los trabajadores. Como señalan desde el sector, no se trata de una elección nutricional, sino de una asfixia económica que está reconfigurando el mapa de los negocios de barrio en la provincia.

