Argentina / Economía | Canasta básica total de $ 1.300.000 y el salario promedio en Misiones no llega al millón

La realidad social en Misiones se ha vuelto asfixiante tras conocerse los últimos datos del INDEC, que ubican a la provincia y al país frente a un escenario de pobreza estructural difícil de revertir. En diciembre, la Canasta Básica Total (CBT) sufrió un fuerte salto del 4,1%, lo que elevó el piso de ingresos necesarios para que una familia tipo no sea considerada pobre a la alarmante cifra de $1.308.713. Este recalentamiento de los precios, que ocurre bajo la mirada indiferente del presidente ultraderechista, Javier Milei, expone una brecha insalvable: mientras el costo de vida sube, los ingresos de los misioneros quedan estancados muy por debajo de la línea de flotación. El salario promedio registrado en Misiones no llega al millón de pesos.

El cruce de datos entre el costo de vida y los ingresos revela una situación de vulnerabilidad extrema para el trabajador de la tierra colorada. Según el Índice Interbanking, el sueldo promedio en Misiones se ubicó en los $992.259, una cifra que resulta ser casi medio millón de pesos más baja que la media nacional ($1.483.740).

Los salarios promedio dan terror en la Argentina.

En términos prácticos, un trabajador formal promedio en la provincia percibe unos $316.000 menos de lo que necesita para cubrir la canasta básica. Esta diferencia de $491.481 respecto al promedio país demuestra que el ajuste y el ahogo económico impuesto desde Nación golpean con saña el bolsillo local, condenando incluso a quienes tienen empleo registrado a vivir por debajo de la línea de pobreza.

¿Qué incluye la canasta y qué queda afuera?

Es fundamental entender qué representa hoy el valor de la canasta para una familia misionera. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que delimita la indigencia y se ubicó en $589.510, incluye únicamente los requerimientos kilocalóricos y proteicos imprescindibles (comida básica). Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) suma a los alimentos algunos bienes y servicios no alimentarios esenciales como vestimenta, transporte, salud y educación. Sin embargo, existe un dato técnico que agrava la percepción de la crisis: estas canastas no incluyen el costo del alquiler.

El costo de la canasta básica crece mes a mes.

Para una familia en Misiones que no posee vivienda propia, la situación es directamente un salto al abismo. Si al millón trescientos mil pesos de la canasta básica se le suma un alquiler promedio —un gasto ineludible para miles de hogares—, el ingreso necesario para no ser pobre se dispara por encima de los dos millones de pesos. Mientras el presidente ultraderechista celebra una supuesta desinflación teórica, en los hogares misioneros la matemática es cruel: los alimentos suben un 4,1% mensual, la carne se vuelve un lujo y el salario promedio ni siquiera alcanza para cubrir los gastos básicos sin techo propio.

La asfixia económica que vive la provincia es el resultado de una política nacional que ha decidido «secar» los bolsillos de la clase trabajadora. Con una brecha salarial tan profunda respecto al resto del país y una inflación que no se detiene en rubros sensibles, el esfuerzo de los misioneros se diluye en una economía que crece en precios pero se achica en dignidad. La cifra de diciembre no es solo un número; es la confirmación de que, bajo el modelo actual, tener un trabajo formal en la provincia ya no es garantía de salir de la pobreza.