Argentina / Economía | Alarma industrial: La metalurgia llega a niveles de pandemia y empresarios no ven una salida cercana

La actividad metalúrgica profundizó su desplome en diciembre con una caída del 7,1%, cerrando un 2025 en terreno negativo pese a que la base de comparación era el ya desastroso 2024, donde el sector se había hundido un 12,1%. Según el último reporte de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la industria opera hoy con un nivel de actividad similar al peor momento de la pandemia, mientras que las expectativas de los directivos son sombrías: ocho de cada diez empresas no proyectan mejoras en su producción ni en la contratación de personal para los próximos meses. Bajo el programa económico del presidente ultraderechista Javier Milei, el sector enfrenta una "tormenta perfecta" de consumo interno pulverizado y una presión récord de productos importados.

Un retroceso sobre el retroceso

Datos de la realidad libertaria.

El dato que más preocupa a los analistas es la persistencia del ciclo recesivo. El 0,9% de caída acumulada en 2025 no representa una estabilización, sino una profundización del deterioro, dado que se suma al derrumbe de dos dígitos del año anterior. La industria metalúrgica se encuentra actualmente un 19,8% por debajo de sus máximos recientes, operando en una parálisis que ha vaciado los talleres y fábricas de las principales provincias productivas.

La mitad de las fábricas, paralizada

El informe detalla que el uso de la capacidad instalada tocó el 44%, uno de los niveles más bajos de la serie histórica. Esto significa que la mayor parte del capital productivo del país está parado. Por sectores, los números son críticos:

Fundición: retrocedió un 19,8%.

Equipo Eléctrico: cayó un 7,1%.

Autopartes: bajó un 5,8%.

Maquinaria Agrícola: se contrajo un 8,5%, reflejando el freno en la inversión del campo.

El golpe de las importaciones

Importaciones y pesimismo generan un combo complicado para la metalurgia argentina.

El presidente de Adimra advirtió que el nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual en algunos segmentos, mientras que las exportaciones nacionales cayeron un 10,4%. Esta asimetría, combinada con una caída del empleo del 2,5% en el último año, configura un escenario de desindustrialización que afecta especialmente a Buenos Aires (-9,2%) y Córdoba (-8,6%), los motores industriales del país que hoy lideran las estadísticas de caída.