Argentina / Economía / Agro | Nuevo subsecretario de la yerba advierte que la crisis es de «distribución de ganancias»

Tras asumir como subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel lanzó un duro diagnóstico sobre la realidad del sector, asegurando que el negocio sigue siendo rentable y con indicadores de venta positivos, pero que la riqueza se concentra en la industria mientras el productor recibe menos de la mitad de sus costos. En este contexto de urgencia, el Gobierno provincial decidió recurrir a la experiencia de un viejo conocido del sector ante la imposibilidad de hallar, dentro del esquema del "neo misionerismo", perfiles con el oficio necesario para manejar la compleja trama de un mercado desregulado que hoy amenaza con una concentración similar a la de los años 90.

El regreso de la experiencia frente a la desregulación

La llegada de Maciel al Ministerio del Agro responde a un pedido directo del gobernador Hugo Passalacqua para priorizar el consenso y la articulación entre los actores. El funcionario, que además mantendrá su silla en el directorio del INYM para sostener la representación de Misiones, asume el desafío de gestionar un escenario donde el precio de la hoja verde ha quedado desprotegido tras las medidas nacionales.

“Muchos plantean que el negocio yerbatero está en crisis y no es así. Lo que está en crisis es la distribución de la ganancia. Si la mejor venta en el mercado interno o externo no se traduce en mejores condiciones para la compra de materia prima, el sistema no tiene sentido”, sentenció Maciel.

Asimetría de mercado y costos en alza

Para el flamante subsecretario, la «libertad» de mercado actual es ficticia para el colono. Según explicó, los valores ofrecidos en la zafriña son bajísimos frente a una estructura de costos que no deja de subir. «El productor tiene el principal costo de producción, que es la mano de obra, regulado por ley, lo mismo que el combustible. No hay compatibilidad entre esa libertad que se manifiesta con el condicionamiento que tiene el productor», argumentó.

Falta de herramientas: Maciel señaló que la ausencia de facultades legales para fijar precios complica cualquier corrección inmediata, motivo por el cual la provincia insiste ante la Corte Suprema por la restitución de funciones del INYM.

El modelo Corrientes: Marcó una clara diferencia con la provincia vecina, advirtiendo que la competencia a la baja actual terminará arrastrando a toda la industria, independientemente de su grado de integración.

El riesgo histórico: El funcionario fue enfático al alertar que, de no recuperarse un precio de referencia que sirva como «piso», el sector se encamina a un proceso de concentración de tierras y capitales que pondría en jaque el modelo de pequeños productores de Misiones.

Hacia el horizonte de 2026, el objetivo planteado es utilizar la estructura del Ministerio y la presencia en el INYM de forma espejada para contrarrestar la desprotección del sector primario. «No hay soluciones mágicas, pero necesitamos una herramienta legal o administrativa para encauzar y controlar el flujo económico», concluyó.