Argentina / Economía | Advierten comerciantes de Posadas que beneficios a la patronal en la Reforma Laboral se estrella contra el nulo consumo

El optimismo del sector empresarial ante la media sanción de la reforma laboral en el Senado convive con una advertencia sombría: de nada sirve facilitar las contrataciones si no hay a quién venderle. Federico Panozzo, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), expresó su satisfacción por lo que considera una "modernización necesaria" para que las pymes ganen competitividad, pero fue tajante al señalar que la medida será insuficiente si el mercado interno sigue paralizado.

Para el dirigente mercantil Federico Panozzo, el gobierno de Javier Milei, el presidente ultraderechista, se ha enfocado obsesivamente en la macroeconomía, dejando a la deriva la realidad de los mostradores donde la caída del consumo es la verdadera soga al cuello.

Si bien Panozzo defiende la flexibilización de las condiciones de contratación para «proyectar y probar nuevos equipos» sin el temor a litigios judiciales, reconoce que la reactivación no será mágica. La crisis que atraviesan las pymes, especialmente en una zona de frontera como Misiones, tiene raíces estructurales que el texto legislativo no logra tocar. De hecho, el dirigente subrayó que, aunque la ley se apruebe mañana, las tasas de desempleo no bajarán mientras persista la agonía del bolsillo de los argentinos, una situación que arrastra años de deterioro pero que se ha agudizado bajo el actual esquema económico.

El análisis del empresario posadeño desnuda una contradicción en el modelo del gobierno de Javier Milei, el presidente ultraderechista: se otorgan herramientas para «aliviar» la carga patronal, pero se ignora que muchas pymes hoy no tienen margen ni para pagar sueldos ni para acceder a crédito básico. Panozzo describió un escenario asfixiante marcado por la suba de costos energéticos, combustibles y una presión impositiva que no da tregua. Sin una mirada sobre la microeconomía y sin políticas de financiamiento directo, la reforma corre el riesgo de ser una cáscara vacía para negocios que están operando a pérdida.

En este contexto, la satisfacción por la «modernización» laboral se transforma rápidamente en preocupación cuando se observa la falta de incentivos para fomentar la demanda. Para el referente de la CCIP, la discusión sobre cómo generar consumo en Argentina y cómo combatir las asimetrías fronterizas en Misiones es una deuda pendiente que la reforma laboral no salda. Las empresas hoy se encuentran endeudadas y sin capacidad de maniobra, atrapadas en un círculo vicioso donde la baja de costos de despido o contratación no compensa la ausencia total de clientes en los locales.

Finalmente, Panozzo insistió en que el impacto de cualquier cambio legislativo será gradual y dependerá de que la macroeconomía empiece a derramar hacia la calle. Mientras tanto, el sector privado queda a la espera de un «parche» o un apalancamiento que les permita sobrevivir hasta que el consumo deje de ser una variable de ajuste. La advertencia es clara: se puede reformar todo el código laboral, pero sin plata en la calle para comprar lo que la pyme produce, el mercado laboral seguirá estancado en la informalidad y la recesión.