Argentina / Economía / Sociedad | Familias en rojo: Se cuadruplicaron las deudas irrecuperables y la mora ya es récord en el país

El sistema financiero argentino enfrenta un estallido de morosidad sin precedentes debido a que los créditos catalogados como "irrecuperables" ya representan el 10,8% de la cartera no bancaria, una cifra que se cuadruplicó en el último año.

Según los últimos datos de la consultora Eco Go, la irregularidad total en el pago de deudas escaló hasta el 27,5%, lo que significa que más de uno de cada cuatro pesos prestados por billeteras virtuales y tarjetas no bancarias presenta serios problemas de cobro. Esta asfixia financiera refleja el agotamiento absoluto de los hogares, que tras meses de caída en sus ingresos reales, ya no logran cubrir ni siquiera los compromisos mínimos de sus tarjetas y préstamos personales.

La velocidad del deterioro en la cadena de pagos ha encendido alarmas rojas, ya que el stock de créditos perdidos pasó de $177.000 millones a fines de 2024 a la impresionante suma de $1,54 billones en marzo de 2026. Este salto del 450% en los montos incobrables demuestra que el estrés financiero no es un fenómeno pasajero, sino una crisis estructural que devora el dinamismo económico. Las familias argentinas, empujadas por la pérdida de poder adquisitivo, han pasado de una situación de cumplimiento normal a un estado de insolvencia que hoy supera incluso los peores registros observados durante la pandemia de 2020.

El informe detalla que el 92% del crédito no bancario está destinado directamente al consumo familiar, lo que convierte a estos números en un termómetro descarnado del humor social y la capacidad de subsistencia. El endeudamiento total de los hogares ya escala al 145,4% de la masa salarial mensual, una mochila que se vuelve imposible de cargar para los trabajadores informales y cuentapropistas, donde la deuda llega a representar el 161% de sus ingresos. En este contexto, lo que antes era una herramienta para financiar compras puntuales se ha transformado en un salvavidas de plomo que termina hundiendo la economía doméstica de millones de personas.

A pesar de este escenario de tierra arrasada en la cobrabilidad, las fintech y la banca digital siguen ganando terreno frente a las entidades tradicionales, aunque bajo un riesgo altísimo. Mercado Libre y Ualá han incrementado su participación en el mercado de crédito, mientras que jugadores históricos como Tarjeta Naranja ven cómo su cuota se reduce en un mercado cada vez más fragmentado y peligroso. La paradoja es total: mientras el volumen de crédito no bancario se mantiene en niveles históricamente elevados, la calidad de esa deuda se desmorona día a día, dejando al sistema financiero ante una vulnerabilidad extrema frente a la falta de repago.

Hacia adelante, la caída real del crédito por quinto mes consecutivo anticipa un enfriamiento aún mayor del consumo, cerrando un círculo vicioso de recesión y deuda. Sin una recuperación de los salarios que permita sanear las cuentas familiares, el porcentaje de créditos irrecuperables seguirá su marcha ascendente, amenazando con quebrar definitivamente la cadena de pagos minorista. La Argentina se encamina a un escenario donde el acceso al financiamiento se vuelve una trampa para quienes, desesperados por mantener sus niveles mínimos de vida, terminan atrapados en un laberinto de intereses y morosidad del que no se vislumbra salida.