Argentina / Economía / Trabajo | Alerta en Eldorado: Dass profundiza su achique y el fantasma del cierre acecha al norte misionero

La incertidumbre se transformó en angustia colectiva en la ciudad de Eldorado tras confirmarse que la fábrica de calzado Dass abrió un nuevo proceso de retiros voluntarios, una medida que amenaza con dejar la planta al borde de la inactividad total.

Lo que hace años fue un polo industrial pujante, hoy se desangra ante una retracción productiva que parece no encontrar piso, profundizada por las políticas económicas del gobierno nacional del presidente ultraderechista Javier Milei, que han dejado a la industria manufacturera local en un estado de vulnerabilidad extrema.

La magnitud del desguace es alarmante: de aquel gigante que llegó a dar sustento a 1.500 familias, la planta podría quedar reducida a apenas 180 operarios si se concretan las nuevas desvinculaciones. Este recorte no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una caída estrepitosa en los pedidos de las principales marcas deportivas, que hoy encuentran más rentable el producto terminado en el exterior que la manufactura en suelo misionero. La carga de trabajo asegurada apenas llega a junio, dejando un signo de pregunta gigante sobre qué pasará cuando el invierno se instale en las líneas de montaje vacías.

El escenario actual es el resultado de una «tormenta perfecta» donde la apertura indiscriminada de importaciones y la pérdida de competitividad interna actúan como una tenaza sobre el empleo regional. Mientras los productos extranjeros inundan las góndolas a precios que la industria nacional no puede alcanzar, las fábricas como Dass se ven forzadas a ofrecer indemnizaciones para reducir costos fijos, una estrategia que, aunque se presente como «voluntaria», no oculta el drama social de perder el empleo genuino en un contexto de inflación persistente y falta de alternativas laborales en el sector privado.

La memoria reciente no ayuda a calmar los ánimos: el cierre de la planta que la firma operaba en Coronel Suárez a principios de 2025 ya funcionó como un sombrío vaticinio de lo que hoy se vive en Misiones. El gobierno nacional ha dejado claro que el modelo actual no contempla protecciones especiales para estos sectores, dejando a las economías regionales a merced de una competencia externa desigual. En Eldorado, el impacto es sistémico; no solo sufre el operario que se queda sin su sustento, sino todo el comercio local que se nutre del salario industrial, hoy en vías de extinción.

El futuro de la planta es hoy un manto de dudas que nadie logra despejar. Sin certezas sobre nuevos contratos de producción y con un esquema de costos que no cierra ante la falta de incentivos nacionales a la producción local, Eldorado asiste a lo que podría ser el capítulo final de una de sus instituciones laborales más importantes. La garra misionera, mencionada frecuentemente ante los embates financieros, se enfrenta aquí a una crisis estructural que requiere mucho más que resiliencia: requiere un cambio de rumbo urgente en las políticas de importación que hoy asfixian a la industria del calzado.