Según los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), la provincia registró en febrero apenas 8.581 firmas activas, confirmando que la recesión y la caída del consumo están desmantelando el motor productivo de la región. Esta estrepitosa caída de empresas es la peor de todo el NEA y coloca a Misiones en el podio de las jurisdicciones más castigadas por las políticas de ajuste que paralizan la actividad comercial e industrial.
El sector comercial, corazón de la economía misionera, es el que se lleva la peor parte de esta crisis estructural al concentrar la mayor cantidad de cierres con 407 firmas que bajaron sus persianas definitivamente. El asedio es total: a la suba descontrolada de los costos operativos y la caída de las ventas se le suma una competencia feroz con los países limítrofes, dejando a los comerciantes locales sin margen de supervivencia. La velocidad del deterioro se aceleró drásticamente en los últimos cinco meses, encadenando ocho períodos consecutivos de bajas mensuales que evidencian un proceso de desinversión que no tiene precedentes cercanos en la provincia.
La destrucción del tejido productivo no perdona rubros y golpea con saña a la industria manufacturera y al agro, sectores que históricamente sostuvieron el empleo formal en la tierra colorada. En la industria, el retroceso llega al 11,8% con la desaparición de 126 establecimientos, mientras que la construcción exhibe la caída porcentual más dramática del mapa con un desplome del 20,8% de sus firmas empleadoras. Esta parálisis no es solo un número estadístico, sino la desarticulación de cadenas de valor enteras que dejan a miles de familias misioneras en la incertidumbre total ante la falta de horizontes económicos claros.
El transporte y los servicios profesionales también sufren el impacto del modelo actual, con mermas del 14,2% y 18,4% respectivamente, lo que demuestra que la crisis es transversal a toda la pirámide productiva urbana y rural. El rubro de hoteles y restaurantes, sensible al turismo y al humor social del bolsillo, perdió 60 firmas en este periodo, reflejando que el consumo recreativo ha quedado relegado frente a la prioridad de la subsistencia. La magnitud del desastre ubica a Misiones como la cuarta provincia con mayor caída acumulada en el país, superada solo por distritos con una dependencia extrema de la obra pública nacional que hoy está totalmente frenada.
En el plano federal, el panorama es igualmente desolador con más de 24.000 empresas desaparecidas en todo el territorio argentino bajo el mando del presidente ultraderechista Javier Milei. Mientras grandes distritos como Buenos Aires y Córdoba pierden miles de firmas por su peso específico, las economías regionales como la de Misiones enfrentan un riesgo de daño permanente en su estructura de servicios y producción. Sin un cambio de rumbo que detenga la caída del mercado interno, el cierre sistemático de empresas seguirá devorando puestos de trabajo genuinos, transformando el mapa económico provincial en un cementerio de persianas bajas.

