Argentina / Economía | El fin del «changuito» lleno: Caen las ventas de alimentos y los misioneros financian la comida con tarjeta

La crisis económica que atraviesa el país está transformando drásticamente los hábitos de consumo en Posadas, donde las grandes compras mensuales han pasado a ser un recuerdo del pasado. Raúl Cáceres, gerente general de Supermercados California, confirmó que la caída del consumo ya es una realidad palpable en las góndolas, aunque por ahora no se presente de forma "agresiva".

El escenario actual obliga a las familias a realizar compras diarias y de menor volumen, priorizando lo estrictamente necesario y abandonando la planificación a largo plazo debido a la inestabilidad de los precios.

El impacto más severo se localiza en los productos esenciales de la canasta básica, con la carne y los lácteos a la cabeza de los aumentos. Esta presión inflacionaria, bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei, ha forzado a los clientes a una reconfiguración forzosa de su gasto: el reemplazo de primeras marcas por opciones más económicas es la regla general. Según Cáceres, el consumidor misionero hoy «camina» la góndola buscando alternativas accesibles para que el dinero alcance a cubrir los requerimientos nutricionales básicos del hogar.

Un síntoma alarmante de la pérdida de poder adquisitivo es la forma en que se abonan los alimentos. La tarjeta de crédito y los pagos mediante QR se han convertido en las herramientas de supervivencia predilectas, desplazando al efectivo. Lo más preocupante es el uso de la financiación en cuotas para montos elevados, lo que evidencia que muchas familias están endeudándose para poder comprar comida. Esta tendencia de «tarjeterar» el supermercado refleja una asfixia financiera que condiciona el consumo presente y compromete los ingresos futuros de los trabajadores.

A pesar de este sombrío panorama de retracción, la cadena emblemática de Posadas intenta mantener la estabilidad en su estructura. Con una plantilla que supera los 1.000 empleados directos y alcanza los 1.400 sumando a los tercerizados, la empresa busca sostener los puestos de trabajo en un contexto de recesión. Cáceres destacó que, pese a la coyuntura, continúan con obras de ampliación y la construcción de una nueva planta productiva, apostando a una reorganización de la producción que permita generar nuevos empleos a futuro.

Sin embargo, el optimismo por las inversiones choca con la realidad diaria de un salón de ventas donde el movimiento es constante pero el ticket promedio se adelgaza. La combinación de precios altos y salarios deprimidos ha generado un cuello de botella que el sector supermercadista monitorea con cautela. Mientras el Gobierno nacional sostiene su hoja de ruta económica, en el mostrador de California se lee otra historia: la de miles de posadeños que hoy estiran el uso del plástico para asegurar, al menos, el plato de comida del día.