Esta cifra es alarmante, ya que no solo duplica la inflación registrada en Misiones, sino que, en un escenario de bolsillos exhaustos, triplica directamente los escasos aumentos salariales que percibieron los trabajadores en el mismo periodo.
Gabriel Vidal Rodríguez, referente de la Cooperativa Virgen de Fátima, fue lapidario al describir la situación actual en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones: «Hay una estabilidad donde la carne vacuna dejó de subir, pero el consumo sigue en caída libre». Esta parálisis en los precios no es síntoma de una mejora económica, sino el resultado de un mercado que tocó fondo porque la gente, sencillamente, ya no puede pagar. La brecha es tan insostenible que hoy un kilo de costilla vacuna cuesta lo mismo que seis kilos de pata muslo de pollo, desplazando la proteína roja de la dieta familiar por pura necesidad de supervivencia.
El descalce entre los precios y los ingresos en la provincia es total. Mientras el índice de precios al consumidor se mantuvo en niveles del 3% mensual, la carne trepó al 10,6% solo en marzo, dejando en evidencia una pérdida de poder adquisitivo brutal. En términos interanuales, el incremento del 68,6% en los cortes vacunos ha transformado al asado en un objeto de lujo prohibido, forzando a los comerciantes a armar «combos de emergencia» para intentar sostener ventas que no paran de desplomarse.
Desde el sector comercial advierten que este escenario es una «bomba perfecta» para destruir tanto a la industria como al comerciante. Vidal Rodríguez manifestó su profunda preocupación por lo que define como una «inflación camuflada» y una deflación comercial que solo refleja el parate de la actividad. A pesar de los leves retrocesos de entre el 5% y el 10% en algunos cortes durante abril, la sensación de crisis es persistente, ya que la estructura de costos sigue presionando sobre un consumidor que ya no tiene margen de maniobra.
Finalmente, el malestar social se hace eco en las voces de quienes sostienen la actividad diaria frente a los mensajes oficiales que piden más sacrificio. «Hace 38 años que trabajo y yo ya hice el esfuerzo; los que no lo están haciendo son ellos», sentenció el empresario local, reflejando el hartazgo ante una situación económica que parece no tener salida inmediata. El panorama para el resto del año en Misiones sigue siendo de incertidumbre total, con una industria cárnica que sobrevive a duras penas en medio de una recesión que vacía las heladeras.

