Mientras el Gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei sostiene un discurso de ordenamiento macroeconómico, el «Semáforo de Economías Regionales» muestra a la tierra colorada sumergida en una crisis profunda. La yerba mate permanece estancada en el rojo, la mandioca se desplomó recientemente hacia esa misma zona crítica y el sector forestal sigue atrapado en un amarillo que no ofrece señales de recuperación real.
La situación de la yerba mate, motor histórico de la provincia, es quizás la más alarmante debido a la pérdida de peso del productor en la cadena de valor. Actualmente, quien cultiva la hoja verde apenas capta el 13% del precio final en góndola, una caída estrepitosa frente al 23% que supo percibir históricamente. Con un valor de $220.000 por tonelada, el productor misionero enfrenta una pérdida real del 27% de sus ingresos frente a una inflación que no da tregua, mientras que los beneficios del sector quedan concentrados casi exclusivamente en los eslabones exportadores de la cadena.
A este complejo panorama se sumó la mandioca, que encendió nuevas alarmas al integrarse al grupo de actividades en crisis. A pesar de haber mostrado algunas mejoras nominales en sus precios, en términos reales la mandioca acumula una caída del 41% desde fines de 2023. Este desfase financiero no solo golpea el bolsillo del colono, sino que ya genera consecuencias estructurales: se ha reducido drásticamente el área de siembra y las plantas industriales de fécula en la provincia han tenido que interrumpir sus actividades ante la falta de materia prima, que hoy no resulta rentable comercializar.
Por su parte, el sector forestal continúa en una zona de estancamiento amarilla, sin lograr consolidar la competitividad necesaria para despegar. Los precios que recibe la industria maderera crecieron apenas un 18% interanual, quedando muy por debajo de los índices de inflación general y de los costos logísticos. A esto se suma un dato preocupante para el empleo local: las exportaciones del sector cayeron un 19% mientras las importaciones crecieron, configurando un escenario de pérdida de mercados que afecta directamente a uno de los pilares de la economía de Misiones.
El informe revela una brecha creciente entre el origen y el destino de la producción nacional. Mientras que a nivel país solo los granos, los bovinos y la miel gozan de un semáforo verde, las economías del NEA quedan marginadas por una estructura de costos elevados y precios deprimidos. Con una participación del productor en niveles mínimos históricos y costos operativos al alza, el campo misionero enfrenta un 2026 de supervivencia, donde la falta de políticas de fomento y el deterioro de la rentabilidad amenazan con desarticular la continuidad de miles de familias productoras.

