Argentina / Economía | Misiones trabaja con Brasil para contener y dar seguridad a jóvenes que van a trabajar

La sangría de trabajadores misioneros hacia los estados brasileros de Rio Grande Do Sul y Santa Catarina ha alcanzado una magnitud tal que el propio Gobierno provincial sabe que no se puede tapar el sol con las manos frente a una realidad que desborda los pasos fronterizos.

El ministro del Agro, Facundo López Sartori, confirmó que ya trabajan en coordinación directa con las autoridades laborales de Brasil para intentar contener y asistir a los miles de jóvenes que cruzan la frontera en busca de los salarios que hoy la economía local no puede garantizar. Bajo la presión del ajuste nacional impulsado por el presidente ultraderechista Javier Milei, la brecha de ingresos con el país vecino se ha vuelto un imán irresistible que está vaciando las chacras y las ciudades del interior misionero.

Desde la cartera agraria explicaron que este movimiento responde a una lógica económica casi irrebatible: la crisis en sectores madre como la yerba mate y el tabaco ha empujado a los trabajadores a buscar estabilidad en el real brasileño. Según los registros de los pasos fronterizos, el 90% de quienes cruzan a pie lo hacen con fines laborales, diferenciándose claramente del flujo turístico. La preocupación oficial es latente, ya que no se trata solo de trabajadores temporales, sino de familias completas que ven en los estados del sur de Brasil una salida permanente ante la falta de perspectivas en el mercado interno argentino.

La coordinación bilateral anunciada por Facundo López Sartori busca establecer un puente entre los Ministerios de Trabajo de ambas jurisdicciones para monitorear las condiciones de los misioneros en territorio extranjero. Sin embargo, este rol de mediación del Estado provincial parece ser una respuesta reactiva ante un éxodo que ya ha sido documentado en videos donde se observan filas interminables de personas cruzando simultáneamente. El reconocimiento público de la gravedad del problema sirve como una señal de alerta sobre el profundo impacto que el modelo económico nacional está teniendo en el tejido social de las provincias del Nordeste.

El fenómeno del éxodo pone en jaque la continuidad de las zafras locales, ya que la mano de obra calificada prefiere probar suerte del otro lado de la frontera antes que someterse a la precarización que imponen los bajos precios de los productos primarios. Aunque el Gobierno de Misiones intenta sostener mesas de diálogo en sectores críticos como el tabacalero, la realidad salarial de Brasil desarticula cualquier intento de contención interna. El trabajador misionero ya no compite contra otros distritos argentinos, sino contra una economía brasileña que ofrece condiciones de vida inalcanzables bajo el actual esquema de ajuste y recesión.

En definitiva, las declaraciones de López Sartori exponen una crisis de identidad productiva en la frontera, donde la búsqueda de dignidad económica prevalece sobre el arraigo. La estrategia de colaborar con Brasil para «contener» a los que se van es un reconocimiento implícito de que las herramientas locales son insuficientes para frenar una migración impulsada por el hambre de estabilidad. Mientras el flujo de personas no se detiene, Misiones enfrenta el desafío de evitar que su capital más valioso, la juventud, se convierta definitivamente en el motor del crecimiento de sus vecinos. (Con información Radio Up FM 95.5)