El consultor Sebastián Oriozábala, de la Consultora Impulsa, puso el foco en esta desconexión. La población en áreas clave votó mayoritariamente a una fuerza política que promueve abiertamente el cierre o la modificación radical de organismos esenciales para el sostenimiento y la calidad de su producción.
La preocupación central radica en el plan de LLA de avanzar con reformas que podrían implicar el desmantelamiento de entes como el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Desde una perspectiva crítica, el voto libertario en estas zonas parece ignorar o subestimar la función protectora de estos organismos. Por ejemplo, el INYM, aunque sin facultad para regular precios, sigue siendo el garante del control de calidad —verificando los volúmenes de polvo y palo en el paquete de yerba—, una función vital tanto para el consumidor nacional como para la imagen de las exportaciones. El INTI, por su parte, regula y certifica las balanzas de las fábricas, asegurando la transparencia comercial.
La elección de estos sectores por un partido cuya plataforma amenaza con debilitar esta arquitectura regulatoria plantea una pregunta fundamental: ¿triunfó un hartazgo generalizado por encima de la defensa del empleo y la matriz productiva local?
A esto se suma la proyección económica del Gobierno que también golpearía a la provincia. Oriozábala advierte que la política de mantener un dólar bajo y poco competitivo, aunque se la presente como un beneficio para el «bolsillo» del argentino, resulta ser un freno directo para los sectores exportadores de Misiones, como el té y la forestoindustria. Un dólar bajo perjudica la rentabilidad de quienes colocan sus productos en el exterior y, a la vez, incentiva el consumo en países vecinos, debilitando el comercio local y el empleo misionero.
En un contexto donde el Gobierno también impulsa reformas laboral y tributaria, se vuelve crucial que cualquier cambio no solo beneficie a los grandes sectores concentrados, sino que tenga un impacto positivo directo en la base productiva de Misiones, algo que, según el análisis, no se desprende claramente de las prioridades de LLA hasta el momento. La masividad del voto libertario en estas zonas, por lo tanto, no es solo un triunfo político, sino un riesgo económico asumido por los propios productores.

