El revés más mediático fue la sanción de la ley que aumenta los haberes jubilatorios en un 7,2% y eleva el bono a $110.000. Esta medida fue aprobada por 52 votos afirmativos, contando con el respaldo transversal de la oposición, incluyendo a senadores de Unión por la Patria, la UCR y bloques provinciales. Se registró la ausencia del bloque de La Libertad Avanza, que se retiró de la sesión. De forma simultánea, se aprobó la extensión de la moratoria previsional, dos proyectos que van en contra de la política de ajuste fiscal del Ejecutivo anarco capitalista libertario.
A esto se sumó, con un consenso aún mayor, la sanción a la Ley de Emergencia en Discapacidad, que fue aprobada por unanimidad, con 55 votos afirmativos. La norma es crucial para garantizar la continuidad de la cobertura y las prestaciones asistenciales en un contexto de crisis, y su aprobación refleja que la mayoría de los legisladores, sin distinción de partidos, no está dispuesta a convalidar los recortes que afectan a las personas con discapacidad.
Para lograr estas victorias legislativas, la oposición logró reunir el quórum y avanzar con la sesión, a pesar de que los legisladores de La Libertad Avanza y el grueso del PRO decidieron ausentarse para no convalidar el debate.
Desde la Bolsa de Comercio, el presidente Milei reaccionó con furia. Amenazó con vetar las leyes, a las que consideró un atentado contra el superávit fiscal, y arremetió contra los legisladores con insultos como «ratas» y «degenerados fiscales». Además, en un gesto sin precedentes, tildó de «traidora» a su propia vicepresidenta, Victoria Villarruel, por haber presidido la sesión. La jornada concluyó con el Ejecutivo en una posición debilitada y con la promesa de una batalla política y judicial en los próximos días.

