Argentina | Paradoja global: el mundo reduce la jornada laboral para mejorar la vida y la productividad, mientras Milei propone extenderla

Mientras una tendencia internacional muestra que acortar la jornada laboral genera bienestar y eficiencia, en Argentina el gobierno de Javier Milei impulsa una extensión que podría alcanzar hasta 12 horas diarias, desatando debate por el impacto social, económico y sanitario.

El presidente Javier Milei promueve una reforma laboral que permitiría ampliar la jornada diaria hasta 12 horas, negociada entre partes, con un máximo de 60 horas semanales y contratos flexibles. El paquete incluye la eliminación de indemnizaciones tradicionales y la flexibilización de vacaciones y acuerdos, inspirándose en modelos como el reciente plan griego.
Llamativamente, las centrales de organizaciones gremiales guardan estremecedor silencio.

La tendencia internacional: menos horas, más bienestar
En las últimas décadas, países como Francia, Suecia, Japón y Nueva Zelanda han avanzado hacia la reducción de la jornada laboral, motivados por estudios que demuestran el aumento de la productividad, el bienestar y la creación de empleo. Por ejemplo, Francia implementó con éxito una semana de 35 horas, generando más de 350.000 empleos y mejorando la salud de los trabajadores. En Suecia, la reducción a seis horas demostró que el personal era más eficiente y menos propenso a afecciones vinculadas al estrés. En Japón y Nueva Zelanda, empresas vieron mejoras del 40% en productividad y un descenso marcado de los problemas de salud laboral.

Efectos positivos de la reducción laboral
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que una jornada corta favorece la igualdad social y la revitalización económica, recomendando rangos entre 40 y 42 horas semanales. El primer estudio global sobre reducción de semana laboral constató mejoras en rendimiento y salud mental, menos ausentismo y más tiempo libre, beneficiando familias y comunidades. Así, la reducción no solo optimiza los resultados empresariales, sino que promueve el equilibrio vida-trabajo y dinamiza la economía a través de nuevos puestos de trabajo.

La propuesta de Milei y la ampliación de la jornada
Contrastando con este movimiento, Javier Milei propone extender la jornada laboral hasta 12 horas diarias, según un borrador filtrado que contempla hasta 60 horas semanales. Esta iniciativa se inspira en el modelo griego y, en teoría, apunta a “mejorar la productividad”, pero conlleva riesgos significativos para la salud física y mental del trabajador, además de un probable incremento del desempleo o subempleo en sectores vulnerables. Entre las medidas complementarias figuran la individualización de la negociación de horarios, la creación de bancos de horas para el uso flexible, la eliminación de indemnizaciones por despido –sustituidas por un fondo de cese laboral– y la posibilidad de firmar contratos en moneda extranjera.

Algunos gremios y sectores académicos advierten que esta “modernización” del trabajo erosiona derechos fundamentales y profundiza las desigualdades, además de desconocer la evidencia internacional sobre los beneficios de la reducción horaria. Mientras, la legislación argentina mantiene aún el tope de 48 horas semanales, una de las más elevadas de la región.

Contraste y paradoja
La paradoja argentina radica en que, cuando la evidencia mundial demuestra que menos horas pueden significar más bienestar, más productividad y más empleo, el gobierno promueve una ampliación horaria que se distancia de la tendencia global y coloca a los trabajadores locales en una posición de mayor vulnerabilidad social y sanitaria. Países que implementaron la reducción laboral han corroborado los beneficios y avanzado en derechos; en tanto, la Argentina contempla políticas que, según numerosos expertos, podrían representar un retroceso en materia de justicia y desarrollo.

👉Países con jornadas reducidas exitosas
Existen numerosos casos en el mundo donde la reducción de la jornada laboral ha funcionado exitosamente, generando mejoras en productividad, bienestar y retención de talento.
✔Francia: Desde 1999, la semana laboral de 35 horas se tradujo en la creación de 350.000 empleos y mejor calidad de vida, aunque menor a lo proyectado inicialmente.
✔Islandia:  Entre 2015 y 2019, proyectos piloto redujeron la jornada laboral a 35 horas sin baja salarial; el 51% de trabajadores mantuvieron el beneficio y se observó aumento de productividad y bienestar.
✔Bélgica: Desde 2003, jornada laboral de 38 horas. Ha permitido conciliar mejor la vida laboral y personal, sin afectación de los salarios.
Países Bajos y Dinamarca: Jornadas semanales de alrededor de 37 horas, con altos niveles de satisfacción y eficiencia.
👉Empresas y ensayos con resultados positivos
✔Microsoft Japón: Aplicó la semana laboral de 4 días y aumentó la productividad un 40%, mientras redujo sus gastos en electricidad y material de oficina.
✔Perpetual Guardian (Nueva Zelanda): Tras implementar la semana reducida sin recortes salariales, los empleados reportaron mayor felicidad y balance entre trabajo y vida personal, la medida fue adoptada permanentemente.
✔Midas (Argentina): Redujo la semana laboral y, según la dirección, se observó mejor clima laboral, más compromiso y reducción en la rotación de personal del 35% al 9%.
 👉Resultados en la comparación internacional
✔Gran Bretaña: Un estudio con 61 empresas mostró que el 89% mantuvo la semana de cuatro días después de la prueba piloto, con mejoras en retención y productividad.
✔Australia y Sudáfrica: Reducción de días y pruebas piloto han reducido el ausentismo y mejorado los índices de satisfacción laboral.
✔Brasil: Empresas con jornadas más cortas aumentaron su productividad hasta un 43%.
La evidencia muestra que los modelos de reducción de jornada tienen resultados positivos cuando se acompañan de buena planificación y adaptación a las necesidades de cada sector y país, beneficiando tanto a empleados como a empresas.