El impacto del ajuste en los hogares
El denominado efecto «tarifazo», combinado con una persistente pérdida del poder adquisitivo, aparece como el primer factor de este fenómeno. Los aumentos exponenciales en el precio del kilovatio y la eliminación de los subsidios nacionales han forzado un cambio de hábito drástico en la población. Bajo la gestión de Milei, el ajuste ha llevado a que las familias misioneras reduzcan al mínimo indispensable el uso de electrodomésticos, intentando evitar facturas que se han vuelto prácticamente impagables para el salario promedio. A nivel país, esta tendencia se tradujo en una baja del 2,8% en el sector residencial, pero en Misiones la vulnerabilidad energética y la electro-dependencia total profundizaron el impacto de manera dramática.
Recesión industrial y comercial
La crisis también se siente con fuerza en el sector productivo, donde la recesión ha paralizado motores y líneas de montaje. Misiones, con su fuerte dependencia de la industria maderera y tealera, además del comercio fronterizo, sufre doblemente: por un lado, la caída del consumo interno nacional y, por otro, la pérdida de competitividad cambiaria frente a Paraguay y Brasil. Esta situación ha derivado en la reducción de horas de operación y el cierre temporal de establecimientos, lo que se traduce directamente en una menor actividad de los medidores industriales. Mientras el sector comercial nacional sufrió una contracción promedio del 6,5%, el parate en las fronteras misioneras ha vaciado los locales y silenciado las máquinas.
Frenazo a la infraestructura
Finalmente, la parálisis de la obra pública y de nuevos proyectos de inversión ha terminado de sellar este escenario de contracción. La decisión del gobierno nacional de detener el financiamiento en infraestructura ha frenado la conexión de nuevos usuarios industriales y grandes emprendimientos que históricamente empujaban la demanda hacia arriba cada año. Sin nuevas inversiones y con un consumo residencial y comercial en retirada, el panorama energético de la provincia queda como una de las señales más claras del enfriamiento económico que atraviesa el país. Este estancamiento ocurre a pesar de que el sistema nacional mostró una mejora en la generación hidráulica del 6,4%, un recurso que abunda en la región pero que no logra compensar la caída del consumo real en las calles.

