Argentina / Economía / Política | Misiones registra la mayor caída de consumo eléctrico del país con un desplome del 33%

La provincia de Misiones se posicionó en noviembre de 2025 como el distrito con la mayor retracción energética de Argentina, alcanzando un desplome del 33% interanual según los últimos datos de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (FUNDELEC). Esta cifra, que supera ampliamente la media nacional de caída del 3,2% y se sitúa como el registro más bajo para un mes de noviembre desde 2021, refleja el impacto directo de las políticas económicas del presidente ultraderechista Javier Milei en una región donde la falta de gas natural obliga a los usuarios a depender exclusivamente de la red eléctrica. El retroceso misionero es particularmente alarmante cuando se lo compara con el resto del NEA, donde Formosa registró una baja del 12%, Chaco del 11% y Corrientes del 10%, evidenciando que la crisis golpea a la tierra colorada con una intensidad tres veces superior a la de sus provincias vecinas.

El impacto del ajuste en los hogares

El denominado efecto «tarifazo», combinado con una persistente pérdida del poder adquisitivo, aparece como el primer factor de este fenómeno. Los aumentos exponenciales en el precio del kilovatio y la eliminación de los subsidios nacionales han forzado un cambio de hábito drástico en la población. Bajo la gestión de Milei, el ajuste ha llevado a que las familias misioneras reduzcan al mínimo indispensable el uso de electrodomésticos, intentando evitar facturas que se han vuelto prácticamente impagables para el salario promedio. A nivel país, esta tendencia se tradujo en una baja del 2,8% en el sector residencial, pero en Misiones la vulnerabilidad energética y la electro-dependencia total profundizaron el impacto de manera dramática.

Recesión industrial y comercial

La crisis también se siente con fuerza en el sector productivo, donde la recesión ha paralizado motores y líneas de montaje. Misiones, con su fuerte dependencia de la industria maderera y tealera, además del comercio fronterizo, sufre doblemente: por un lado, la caída del consumo interno nacional y, por otro, la pérdida de competitividad cambiaria frente a Paraguay y Brasil. Esta situación ha derivado en la reducción de horas de operación y el cierre temporal de establecimientos, lo que se traduce directamente en una menor actividad de los medidores industriales. Mientras el sector comercial nacional sufrió una contracción promedio del 6,5%, el parate en las fronteras misioneras ha vaciado los locales y silenciado las máquinas.

Frenazo a la infraestructura

Finalmente, la parálisis de la obra pública y de nuevos proyectos de inversión ha terminado de sellar este escenario de contracción. La decisión del gobierno nacional de detener el financiamiento en infraestructura ha frenado la conexión de nuevos usuarios industriales y grandes emprendimientos que históricamente empujaban la demanda hacia arriba cada año. Sin nuevas inversiones y con un consumo residencial y comercial en retirada, el panorama energético de la provincia queda como una de las señales más claras del enfriamiento económico que atraviesa el país. Este estancamiento ocurre a pesar de que el sistema nacional mostró una mejora en la generación hidráulica del 6,4%, un recurso que abunda en la región pero que no logra compensar la caída del consumo real en las calles.