Argentina / Economía | La “cáscara” del Inym señala que el sistema yerbatero está en riesgo

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) ha lanzado una dramática advertencia: el futuro del sistema yerbatero en Argentina "está en riesgo". Lo que antes fue un organismo de control y regulación, actualmente desmantelado por las políticas del ultraderechista Javier Milei, se ha convertido en una mera “cáscara” sin poder, incapaz de proteger a los pequeños productores. El informe del primer semestre de 2025 confirma el colapso del sector, una situación que el propio Instituto atribuye al DNU 70/2023, la inacción gubernamental y la reducción de impuestos a las importaciones.

El panorama es desolador, especialmente para el eslabón más débil de la cadena. La producción de hoja verde cayó un 20,3%, mientras que los productores solo lograron captar un mísero 18,9% del precio final en góndola. Esta asimetría es el reflejo directo de la desregulación: sin el INYM actuando como un contrapeso, el productor pierde toda capacidad de negociación frente a las grandes industrias.

Un retorno a los 90: el fantasma de la desregulación

La crisis actual resuena con los fantasmas del pasado. El INYM advierte que la historia de la década de 1990 se repite: la eliminación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) en ese entonces llevó a una situación similar de desprotección para los productores. Hoy, el DNU de Javier Milei sigue la misma lógica, debilitando al Instituto para “modernizar” el mercado.

A esto se suma la Resolución General 5490/2024, que redujo los impuestos a la importación de yerba mate de Paraguay y Brasil, provocando un aumento del 80,1% en las importaciones en 2024. Esta medida agrava aún más la situación, asfixiando al productor local que no puede competir con los bajos precios de los productos extranjeros.

El desfinanciamiento del propio INYM, por la falta de actualización de la tasa de inspección, termina por paralizar la única herramienta que podría, al menos en teoría, ofrecer algún tipo de auxilio. Así, el sistema yerbatero de Misiones se enfrenta a su momento más crítico, víctima de una política que prioriza la desregulación sin importar las consecuencias.