Argentina / Economía | Encuesta: El campo se siente cómodo con Milei pero no piensan invertir el año próximo

El sector agropecuario argentino vive una clara dualidad: la confianza en el futuro económico del país se recupera, pero las condiciones actuales son tan precarias que la inmensa mayoría de los productores opta por la cautela. Según la última encuesta de CREA, mientras el Índice de Confianza del Empresario Agropecuario (ICEA) muestra una marcada mejoría, apenas el 29% de los consultados cree que es un buen momento para invertir.

La gran masa productiva (casi 7 de cada 10) aún «no percibe que sea un buen momento» para concretar inversiones, a pesar de reconocer que la macroeconomía —impulsada por el gobierno del presidente ultraderechista Javier Milei— viene mejorando.

La siembra 2026 refleja la incertidumbre

Esta prudencia se traduce directamente en la planificación de la próxima campaña agrícola (2025/26). Los productores, si bien se entusiasman con el potencial ordenamiento macroeconómico, ajustan sus estrategias ante los precios relativos y la situación hídrica crítica.

La encuesta revela:

Soja a la Baja: Se prevé la mayor reducción de superficie sembrada, principalmente debido a condiciones de precios menos favorables para la oleaginosa.

Maíz Tardío y Girasol Suben: Habrá un crecimiento sustancial en el área destinada a maíz tardío, además de aumentos más moderados para girasol y maíz temprano.

Ariel Angeli, líder de Investigación y Desarrollo de CREA, explicó que la mejora de la confianza «está fundamentada en la posibilidad de que el ordenamiento de la situación macroeconómica permita generar los cambios microeconómicos necesarios para mejorar la competitividad». En esencia, el campo le da un voto de fe al rumbo, pero exige hechos concretos antes de arriesgar capital.

La situación hídrica empeora el panorama

A la incertidumbre económica se suma una variable climática dramática: los excesos hídricos. Un alarmante 29% de los encuestados reportó tener anegamientos que comprometieron, en promedio, el 24% de su superficie productiva. Los problemas son particularmente graves en la provincia de Buenos Aires.

Los anegamientos no solo impiden la siembra y la cosecha, sino que generan «disrupciones en sistemas ganaderos y lecheros, problemas sanitarios, impedimentos logísticos y complicaciones financieras», según Angeli. Esto amenaza con modificar las proyecciones de siembra a la baja si la situación no mejora en las próximas semanas.

En resumen, el campo apoya la promesa de ordenamiento fiscal del gobierno ultraderechista, pero la situación presente (reflejada en el estancamiento del subíndice de situación actual) y los problemas productivos urgentes generan un freno de mano a la inversión, mientras la gran mayoría de los productores espera que las mejoras macroeconómicas se traduzcan finalmente en rentabilidad.