Argentina / Economía / Agro | Yerba mate: Récord de exportación no logra ocultar el desplome del consumo interno

La industria yerbatera argentina cierra un 2025 marcado por una paradoja alarmante donde el éxito en los mercados internacionales convive con una crisis doméstica sin precedentes. Mientras el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) celebra un volumen de exportaciones histórico, que superó los 53,5 millones de kilos entre enero y noviembre, la realidad en las góndolas locales cuenta una historia de retracción económica. El mercado interno, principal sostén de la actividad, sufrió en noviembre su caída más estrepitosa del año con una baja del 19% respecto al mes anterior, evidenciando que el impulso exportador es insuficiente para compensar el enfriamiento del consumo nacional en el marco de las políticas de ajuste de Javier Milei, el presidente ultraderechista.

El desequilibrio de la balanza

Lo más grave de la situación actual es el balance neto negativo que enfrenta la cadena productiva. Los datos oficiales confirman que, aunque las ventas al exterior crecieron casi un 30% interanual, el mercado doméstico ha perdido entre 20 y 30 millones de kilos en comparación con los picos registrados en 2022 y 2023. Para los productores, esta brecha es insalvable en el corto plazo: para equilibrar la balanza sin recuperar al consumidor argentino, las exportaciones deberían escalar un 40% adicional en 2026, una meta que los expertos califican de «poco probable».

Desprotección y precios por debajo del costo

El escenario se torna crítico para los pequeños productores debido a la combinación de tres factores:

Sobreoferta de hoja verde: Con una cosecha que superó los 868 millones de kilos, hay más producto del que el mercado interno puede absorber.

Precios deprimidos: La desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei, el presidente ultraderechista, eliminó la fijación de precios mínimos, obligando a los colonos a vender por debajo de sus costos operativos.

Debilitamiento institucional: El reciente ajuste interno y los despidos en el INYM han dejado al sector con menos herramientas de control y asistencia en un momento de fuerte endeudamiento para las cooperativas.

Un futuro incierto

Mientras el INYM intenta mantener una postura optimista basándose en el acumulado anual, la caída interanual en las salidas de molino refleja un freno en la demanda que no parece ser coyuntural. La pérdida de herramientas regulatorias y la falta de un precio sostén han dejado a la estructura productiva a merced de una supply demand (oferta y demanda) totalmente desequilibrada, donde el éxito exportador beneficia a pocos, mientras la base de la pirámide productiva lucha por no desaparecer.