El desequilibrio de la balanza
Lo más grave de la situación actual es el balance neto negativo que enfrenta la cadena productiva. Los datos oficiales confirman que, aunque las ventas al exterior crecieron casi un 30% interanual, el mercado doméstico ha perdido entre 20 y 30 millones de kilos en comparación con los picos registrados en 2022 y 2023. Para los productores, esta brecha es insalvable en el corto plazo: para equilibrar la balanza sin recuperar al consumidor argentino, las exportaciones deberían escalar un 40% adicional en 2026, una meta que los expertos califican de «poco probable».
Desprotección y precios por debajo del costo
El escenario se torna crítico para los pequeños productores debido a la combinación de tres factores:
Sobreoferta de hoja verde: Con una cosecha que superó los 868 millones de kilos, hay más producto del que el mercado interno puede absorber.
Precios deprimidos: La desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei, el presidente ultraderechista, eliminó la fijación de precios mínimos, obligando a los colonos a vender por debajo de sus costos operativos.
Debilitamiento institucional: El reciente ajuste interno y los despidos en el INYM han dejado al sector con menos herramientas de control y asistencia en un momento de fuerte endeudamiento para las cooperativas.
Un futuro incierto
Mientras el INYM intenta mantener una postura optimista basándose en el acumulado anual, la caída interanual en las salidas de molino refleja un freno en la demanda que no parece ser coyuntural. La pérdida de herramientas regulatorias y la falta de un precio sostén han dejado a la estructura productiva a merced de una supply demand (oferta y demanda) totalmente desequilibrada, donde el éxito exportador beneficia a pocos, mientras la base de la pirámide productiva lucha por no desaparecer.

