Argentina / Economía | Crisis metalúrgica: Estancamiento, capacidad ociosa y alarmante avance de importaciones

La industria metalúrgica del país sigue sin encontrar la brújula y se mantiene en un preocupante estancamiento, con cifras que alertan sobre la salud del sector. Aunque hubo un leve repunte interanual del 2,3% en junio, este incremento es engañoso: se compara con una base extremadamente baja del año anterior y deja a la actividad 15% por debajo de sus niveles históricos. La señal más preocupante es que el uso de la capacidad instalada no logra siquiera alcanzar el 50%, ubicándose en un magro 45,9%.

Según el informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad mostró un marginal crecimiento del 0,1% respecto a mayo. Sin embargo, la perspectiva es sombría: con casi la mitad de su maquinaria paralizada, el sector tiene nulas posibilidades de generar el empleo de calidad que tanto necesita el país.

Las importaciones avanzan mientras la producción local se contrae

La situación se agrava al considerar la competencia externa. Mientras la industria local muestra señales de estancamiento en niveles históricamente muy bajos, el ingreso de productos importados crece a una tasa promedio del 5%. Así lo precisó Elio Del Re, titular de ADIMRA, quien enfatizó la urgencia de medidas que fortalezcan el entramado productivo nacional. «El escenario actual plantea desafíos importantes, y es fundamental contar con una política industrial activa que promueva la productividad y la generación de empleo de calidad”, advirtió Del Re.

El análisis de los subsectores refleja aún más las dificultades. Áreas estratégicas como autopartes y bienes de capital registraron caídas del 2,6% y 1,2% respectivamente. Solo maquinaria agrícola y carrocerías y remolques mostraron incrementos significativos, de hasta el 14,3%, impulsando las cifras positivas en provincias como Santa Fe (4,3%) y Córdoba (2,5%). Sin embargo, si se excluyen estos nichos específicos, el resto del sector metalúrgico experimentó una caída interanual del 0,1%, partiendo ya de una comparación con un mes de junio anterior que había caído un dramático 17,3%.

En definitiva, la metalurgia argentina enfrenta un panorama complejo: la falta de recuperación de la producción local se combina con una creciente presión de las importaciones, lo que pone en jaque la sostenibilidad y el potencial de desarrollo de uno de los pilajes industriales del país.