Según el último informe de la consultora Analytica correspondiente a abril de 2026, la canasta de alimentos y bebidas en la provincia fue desplazada por el conurbano bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Sin embargo, el eje de la preocupación no es solo el valor nominal del ticket, sino la brecha insostenible entre el costo de vida y los ingresos de los trabajadores misioneros bajo la política económica del presidente ultraderechista Javier Milei.
El relevamiento ubicó a Misiones en el tercer puesto nacional con un costo de 867.273 pesos para una familia tipo. Aunque la cifra parece moderada frente a los casi un millón de pesos que se pagan en la Patagonia, el dato es engañoso cuando se cruza con la realidad salarial de la región. Mientras que en CABA el mismo changuito representa apenas el 17,2% de dos salarios promedio, en Misiones ese impacto se duplica, absorbiendo el 33% de los ingresos familiares. Esta asimetría deja en evidencia que tener precios «bajos» no sirve de nada si el poder adquisitivo local está por el piso.
Esta situación estructural, que Vox Populi viene señalando como el verdadero problema de fondo, se agrava en un contexto donde el gobierno nacional no ha implementado políticas de recomposición para los sectores con menores ingresos. Mientras que en los grandes centros urbanos del país los salarios permiten afrontar la canasta básica con mayor holgura, en el noreste argentino el esfuerzo económico para poner comida en la mesa es significativamente superior, transformando la aparente «accesibilidad» de los precios en una trampa de consumo.
En términos de evolución, la canasta en Misiones mostró una variación mensual del 1,9% y una suba interanual acumulada del 31,5%. A pesar de estos indicadores, el contraste con Buenos Aires es demoledor para el trabajador local. El hecho de que el Conurbano bonaerense haya pasado al frente como la zona más barata del país quita a Misiones un alivio que, hasta hace poco, servía para amortiguar el impacto del ajuste generalizado. Hoy, con precios que suben y salarios que no acompañan, el horizonte para las familias misioneras se vuelve cada vez más restrictivo.
Finalmente, el informe destaca que productos esenciales como el aceite de girasol siguen liderando los incrementos, lo que golpea con mayor dureza a los hogares que destinan la mayor parte de su presupuesto a la alimentación. Con el fin de la ventaja comparativa en los precios de góndola, Misiones queda expuesta a la cruda realidad de su mercado laboral: sueldos que no alcanzan para cubrir un changuito que ya no es el más económico de la Argentina, consolidando un escenario de vulnerabilidad social en todo el territorio provincial.

