Esta postura combativa del jefe comunal resulta llamativa dada su sinuosa trayectoria política: Humeniuk mantuvo un perfil hiper libertario hasta octubre del año pasado, momento en el que decidió sumarse a las filas del oficialista Frente Renovador, alejándose del modelo del presidente ultraderechista Javier Milei que antes defendía.
El giro discursivo de Humeniuk no está exento de contradicciones que hoy resuenan en el sector. Apenas dos meses antes de su salto político, el intendente intentó implementar un «impuestazo» que afectaba directamente a los tareferos y limpiadores de campos, precisamente el eslabón más débil y empobrecido de la cadena productiva. Ahora, bajo el ala del oficialismo provincial, el mandatario sostiene que la rentabilidad «ya no cierra» y que los colonos están absorbiendo pérdidas históricas debido a las políticas de desregulación del gobierno libertario, las cuales han pulverizado el precio de la materia prima.
Según el jefe comunal, la falta de márgenes económicos es tal que muchos productores analizan seriamente dejar de cosechar este año para volcarse a actividades de subsistencia. “Muchos colonos están con ganas de parar porque cosechan y no les queda nada”, sentenció Humeniuk, quien ahora propone medidas de fuerza de una o dos semanas por mes para presionar al mercado. Esta estrategia de cortes y paros «a cuentagotas» busca, según su visión, evitar el corte total de la cadena de pagos, aunque representa un cambio radical frente a la visión de libre mercado que el propio intendente pregonaba antes de su conversión política.
En sus declaraciones, Humeniuk reconoció que existe un profundo desencanto en el sector yerbatero hacia la figura del presidente ultraderechista Javier Milei, aunque advirtió que el escenario político sigue abierto. No obstante, la memoria de los productores locales registra con nitidez el pasado reciente del intendente, quien pasó de proponer cargas impositivas para los trabajadores más humildes del campo a encabezar hoy un reclamo por la supervivencia de la actividad. La crisis actual parece haber forzado un realineamiento donde el discurso libertario ya no encuentra espacio frente a la urgencia de los precios mínimos.
El conflicto en Concepción de la Sierra se presenta así como un caso testigo de la tensión entre las provincias y el modelo nacional. Mientras el gobierno libertario se desentiende de la regulación de los precios de la yerba mate, los jefes comunales que antes lo apoyaban deben buscar refugio en estructuras provinciales para gestionar el descontento social. El éxito de la propuesta de paros intermitentes de Humeniuk está por verse, pero lo que ya es una realidad es el quiebre de la confianza en un modelo económico que, para los productores misioneros, hoy solo ofrece números en rojo.

