Esta cifra no es solo un frío dato estadístico; representa a millones de argentinos que, empujados por la crisis total, pasaron de usar la billetera virtual como una comodidad a utilizarla como un respirador artificial para cubrir baches de liquidez diaria, cayendo en una trampa de impagos que hoy amenaza la solidez de la cartera local del gigante del e-commerce.
El diagnóstico del JP Morgan es quirúrgico: el nivel de incumplimiento a más de 90 días se multiplicó por cuatro durante 2025. Mientras en Brasil la mora logró descender, en Argentina el encarecimiento del costo de refinanciamiento y las brutales subas de tasas de interés durante el último trimestre del año pasado asfixiaron a los deudores. A esto se suma una maniobra técnica que agravó la foto: en mayo de 2025 se frenó el otorgamiento de nuevos créditos, lo que dejó al descubierto la fragilidad de los préstamos viejos que, al no ser «licuados» por ingresos frescos, hoy pesan mucho más en la estructura financiera de la compañía.
Actualmente, el 14% de la población argentina -unos 6,3 millones de personas- tiene líneas de crédito activas con Mercado Libre, con un promedio de 3,3 préstamos por cliente. Esta dependencia masiva del financiamiento digital se da en un contexto donde el volumen de créditos en el país ya representa el 12% del total regional de la plataforma, alcanzando los US$ 1.100 millones. El dato de que se haya duplicado el financiamiento a PyMEs (pasando de 104.000 a 205.000 empresas) muestra que incluso el sector productivo está recurriendo a la plataforma para sobrevivir, aunque a un costo que muchos ya no pueden afrontar.
Para la valoración bursátil de Mercado Libre (MELI), este informe del JP Morgan funciona como un balde de agua fría. En Wall Street, el valor de una empresa tecnológica con brazo financiero no solo depende de cuánto vende, sino de la calidad de su cartera de activos. Un salto tan violento en la morosidad en uno de sus mercados principales obliga a la empresa a aumentar sus reservas contra incobrables (provisiones), lo que golpea directamente el margen de ganancia neta. Los inversores castigan la incertidumbre: si el mercado percibe que Mercado Libre no puede controlar el riesgo crediticio en contextos de alta volatilidad como el argentino, su cotización sufre una presión a la baja ante el miedo a un efecto contagio regional.
En definitiva, Mercado Libre está experimentando en carne propia la degradación del poder adquisitivo de los argentinos. Lo que el JP Morgan describe es una mutación peligrosa del crédito: de ser una herramienta de consumo a ser un instrumento de supervivencia que, al entrar en mora masiva, pone en riesgo la calificación de riesgo de la propia plataforma. Con casi un 9% de sus créditos en «alerta roja», la compañía de Marcos Galperin enfrenta el desafío de sanear su cartera en un país donde el dinero cuesta cada vez más y la capacidad de pago de las familias parece haber llegado a su punto de quiebre.

