El informe revela, no obstante, un escenario de fuerte contraste: mientras Posadas se detiene, la ciudad de Oberá ha logrado sortear la tendencia negativa, posicionándose como el nuevo polo dinámico de la actividad constructiva en la tierra colorada.
Para entender el marco actual, es necesario observar la trayectoria del sector en los últimos tres años. La construcción venía de un 2023 con niveles de actividad más sostenidos, pero comenzó a mostrar signos de agotamiento en 2024 que terminaron de profundizarse en 2025 bajo un contexto macroeconómico restrictivo. En Posadas, la situación es crítica no solo en la comparación interanual, sino también en el mediano plazo: los permisos actuales se mantienen un 43,6% por debajo de los niveles registrados hace dos años, lo que evidencia que la capital todavía no encuentra un piso para su recuperación.
Esta tendencia a la desaceleración se vuelve aún más tangible al analizar la superficie autorizada para construir, indicador que revela que las obras no solo son menos frecuentes, sino también de menor envergadura. Durante el último año, se aprobaron 313.050 metros cuadrados en los siete municipios relevados de la provincia, lo que representa una caída general del 27%. En este rubro, Posadas sigue concentrando el mayor volumen total con 121.980 m², pero su retroceso fue feroz: la superficie habilitada cayó un 48,1% en un año, reflejando que los grandes desarrollos inmobiliarios y proyectos de inversión privada en la capital están en una etapa de marcado suspenso.
En la vereda opuesta, Oberá se consolidó como el motor de la provincia al otorgar 301 autorizaciones de obra en 2025 (el 33,8% del total provincial), logrando una recuperación del 27% respecto al periodo anterior. Otras ciudades como Eldorado y Puerto Iguazú también mostraron variaciones positivas, sugiriendo que el interior misionero posee una resiliencia que la capital ha perdido en este ciclo económico. Sin embargo, a pesar de estos «brotes verdes» en el interior, el peso de la caída en Posadas -junto a retrocesos en Puerto Rico y Alem- termina inclinando la balanza provincial hacia un escenario de bajo dinamismo.
Pese al freno local, el desempeño de los municipios misioneros sigue siendo relevante en el contexto regional del NEA. Posadas, aun con su fuerte caída, sigue encabezando el ranking de superficie autorizada en la región, superando a ciudades como Corrientes y Resistencia. No obstante, la ventaja competitiva de la capital se achica mes a mes, y la preocupación del sector se centra ahora en si las medidas de estabilización económica permitirán que Posadas recupere en 2026 el ritmo de inversión que la caracterizó en años previos, o si el desplazamiento de la actividad hacia el interior se volverá una tendencia estructural.

