Internacionales / Política | Lula: América Latina no será sirviente de la nueva hegemonía de Donald Trump

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sacudió el escenario diplomático con una columna en The New York Times donde advirtió que la región no aceptará un rol de subordinación frente a la "Doctrina Donroe" impulsada por la administración de Donald Trump. En su escrito, Lula sentenció que "este hemisferio nos pertenece a todos", rechazando cualquier intento de reeditar el colonialismo mediante la intervención directa en los asuntos internos de las naciones sudamericanas. Esta postura de firme soberanía brasileña marca una grieta profunda en el Cono Sur, contrastando con el alineamiento automático que promueve el presidente ultraderechista Javier Milei, quien ha respaldado las políticas de Washington como eje central de su gestión externa.

Lula fue contundente al declarar que Brasil y sus vecinos han dejado atrás las épocas de tutela extranjera y que, bajo ninguna circunstancia, actuarán como piezas de un tablero diseñado en el Norte. «No seremos sirvientes de proyectos hegemónicos», enfatizó el mandatario, subrayando que el liderazgo global debe basarse en la cooperación y no en la coerción o el miedo. Para el líder brasileño, la pretensión de Washington de actuar de forma unilateral solo logra debilitar las instituciones multilaterales y fomentar una hostilidad permanente que vuelve inviable el desarrollo económico de los países emergentes.

La crítica del mandatario se centró en cómo estas acciones unilaterales desorganizan el comercio mundial y agravan problemas humanitarios como el flujo de refugiados, al ignorar la diplomacia en favor del uso de la fuerza. Lula diferenció la agresividad actual de las intervenciones indirectas del siglo pasado, denunciando que este nuevo enfoque busca el control directo de los recursos estratégicos bajo la excusa de imponer el orden. Mientras el presidente ultraderechista Javier Milei defiende la influencia estadounidense como una garantía de libertad, Lula sostiene que la verdadera libertad regional depende de la capacidad de los Estados para decidir su propio destino sin presiones militares.

Desde una perspectiva histórica, el texto denuncia que la versión actual de la Doctrina Monroe pretende arrogarse el derecho de intervenir para asegurar intereses económicos específicos de los Estados Unidos. Lula calificó estas estrategias como «prácticas obsoletas» que dividen al mundo en zonas de influencia y erosionan el derecho internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Según el Palacio del Planalto, la defensa de la autonomía no es opcional, sino un requisito indispensable para que América del Sur pueda negociar de igual a igual en un sistema global cada vez más fragmentado y competitivo.

El cierre de la columna aborda el punto más crítico de la crisis actual: el bombardeo en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro ocurrida el pasado 3 de enero de 2026. Lula calificó este hecho como el capítulo más lamentable de la historia reciente, insistiendo en que, más allá de las críticas a cualquier gestión interna, el futuro de Venezuela debe ser resuelto exclusivamente por los venezolanos. Al denunciar que esta es la primera vez en 200 años que la región sufre un ataque militar directo de este tipo, el presidente brasileño reafirmó que la soberanía no es negociable y que el uso de la fuerza jamás será el camino para alcanzar la paz en el continente.