Javier Milei, presidente de Argentina, ha escalado su retórica paranoica al máximo en una entrevista con el medio español El Debate. En el momento más crítico de su gestión, con la economía desmoronándose y el descontento social en ebullición, apuntó directamente contra su socia de fórmula, la vicepresidenta Victoria Villarruel. La acusó de liderar un complot para desestabilizarlo, junto a «enemigos en las sombras» como el periodismo crítico y una supuesta organización rusa fantasma llamada «La Compañía». Esta entidad, según Milei, orquestaría campañas de desprestigio para minar su liderazgo.
Las declaraciones, conocidas este domingo 5 de abril de 2026, reflejan un gobierno acorralado.
Milei describió a Villarruel como parte de una «trama» que busca «desacreditarlo» mediante filtraciones y ataques coordinados. «Hay una vicepresidenta que quiere derrocarme», soltó sin filtros, evocando teorías conspirativas que ya son sello de su estilo. Pero el timing no podría ser peor: Argentina atraviesa una fenomenal recesión, con inflación que en el primer trimestre de este año pisa el 9 %, lo que obligó a Javier MileI recalcular metas: de un 0 % pronosticado para agosto venidero, ahora el anarcocapitalista promete ese paraíso para el final de su mandato, sea para 16 meses después.
Fórmula fallada
La discordia que recrudece la interna tomó mayor dimensión tras la entrevista que Milei dio al medio español El Debate, donde sostuvo que la vicepresidente no solo habría intentado suspender su participación en actividades clave en el exterior, sino que esas acciones responderían a una estrategia que, según él, “se remonta a 2021”.“A la luz de su comportamiento, no me sorprende que haya intentado que me cancelaran; lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía craneando desde que entramos al Congreso”, disparó Milei, exponiendo una fractura que parece no tener retorno.
El jefe de Estado vinculó este distanciamiento con el quiebre ocurrido durante el Pacto de Mayo, recordaron que la vicepresidenta se ausentó de la firma aduciendo un cuadro gripal. “Dijo que no iba porque se sentía mal, pero al día siguiente estaba espléndida en el desfile”, remarcó con ironía.
Según la visión del Presidente, tras aquel episodio, Villarruel “se empezó a juntar con gente verdaderamente complicada”, en una alusión directa al entorno político que hoy rodea a la presidenta del Senado y a sus recientes gestos de autonomía política.
Mientras Milei caza brujas internas, las sospechas de corrupción carcomen a su entorno.
El jefe de Gabinete y vocero presidencial Manuel Adorni enfrenta denuncias por irregularidades en contratos públicos; la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) está bajo escrutinio por sobreprecios en licitaciones; y el escándalo de Libra, la criptoempresa ligada a funcionarios libertarios y al mismísimo presidente y su omnipotente hermana, suma millones en fondos opacos. A esto se agrega el escándalo de los préstamos hipotecarios del Banco Nación, otorgados con tasas preferenciales a políticos y allegados del gobierno. El hartazgo popular obligó a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, a cesantear a su jefe de gabinete, acusado de favoritismo en esas operaciones. «Privilegios para la casta mientras el pueblo pasa hambre», claman opositores.
El plan económico «mileísta», que prometía shock y libertad, muestra fisuras irreparables.
Obligado a pisotear su manual liberal, el gobierno congeló las tarifas de combustibles por 45 días para evitar una revuelta social ante el precio de la nafta a aterradores 2.500 pesos el litro. No conforme, lanzó un plan de electrodomésticos a 12 cuotas sin interés, en medio de tasas bancarias casi usurarias. Estas medidas populistas contradicen el dogma antiestatista de Milei, quien ahora culpa a «los enemigos» de la falta de dólares y el derrumbe productivo.
La depreciación salarial deja a millones bajo la línea de pobreza: un trabajador promedio pierde 40% de poder adquisitivo.. Cierres masivos de pymes y comercios engrosan el desempleo, con picos del 20% en provincias como Misiones. Precios de alimentos suben 15% en marzo solo, mientras el gobierno prioriza peleas internas sobre subsidios focalizados o reactivación.
Analistas ven en esto el ocaso de la fórmula Milei-Villarruel, un dúo que ganó en 2023 con promesas de renovación pero ahora se desangra en disputas palaciegas. Villarruel, defensora de los represores y con base en el PRO disidente, responde con silencio estratégico, pero sus allegados filtran malestar por la «verticalidad tóxica» del presidente. El peronismo y la izquierda celebran: «Se comen solos», ironizan desde las redes.
Legisladores provinciales de Misiones, por ejemplo, exigen a Milei «dejar el show y gobernar». Mientras, el fantasma ruso de «La Compañía» productora low cost de fake news–sin pruebas concretas– distrae de la verdadera desestabilización: la del bolsillo argentino.
Este episodio acelera la polarización. Encuestas varias muestran que el 65% rechaza la gestión, con Milei en mínimos históricos. ¿Sobrevivirá la coalición hasta 2027? Las sombras que ve el presidente parecen más internas que nunca.
Antecedentes de choques presidenciales
Argentina suma historia de rupturas en fórmulas ganadoras.
En 1989, Carlos Menem (PJ) y Eduardo Duhalde chocaron por el plan económico; Duhalde lo acusó de traidor. Duhalde dejó la vicepresidencia para postularse a la Gobernación de Buenos Aires y logrando dos mandatos (1991-1999)
En octubre de 2000, diez meses después de asumir junto a Fernando de la Rúa (Alianza), por irreconciliables diferencias relacionadas con actos de corrupción, renuncia a la Vicepresidencia Carlos «Chacho» Álvarez.
En 2019, Fernández-Fernández explotó con Alberto vs. Cristina por cuestiones de poder.
Estas grietas presidenciales suelen derivar en crisis institucionales, aunque la más notable ha sido, hasta ahora, la de la Alianza.
La discordia que recrudece la interna tomó mayor dimensión tras la entrevista que Milei dio al medio español El Debate, donde sostuvo que la vicepresidente no solo habría intentado suspender su participación en actividades clave en el exterior, sino que esas acciones responderían a una estrategia que, según él, “se remonta a 2021”.“A la luz de su comportamiento, no me sorprende que haya intentado que me cancelaran; lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía craneando desde que entramos al Congreso”, disparó Milei, exponiendo una fractura que parece no tener retorno.
En octubre de 2000, diez meses después de asumir junto a Fernando de la Rúa (Alianza), por irreconciliables diferencias relacionadas con actos de corrupción, renuncia a la Vicepresidencia Carlos «Chacho» Álvarez.
