Sin embargo, esta mejora focalizada tiene un contrasenso doloroso para los trabajadores y jubilados, quienes han sido el verdadero motor del equilibrio fiscal del presidente ultraderechista Javier Milei. La clase media, golpeada por la desregulación de los servicios públicos y un costo de vida que no da respiro, ha visto cómo sus ingresos se pulverizaban en comparación con la asistencia social. Los datos son elocuentes: los empleados públicos nacionales perdieron un estrepitoso 33% de su poder adquisitivo en los últimos dos años, transformándose en el sector más «acogotado» por la política de austeridad oficial que busca, precisamente, financiar el aumento de la AUH y otras transferencias directas.

El aumento libertario de la AUH. ¿Populismo?
La brecha se extiende también al sector pasivo y a los trabajadores registrados del ámbito privado. Mientras que el gobierno se preocupó por no descuidar la asignación por hijo, los jubilados que perciben el haber mínimo con bono cerraron el 2025 con una pérdida real del 7,5% respecto a los niveles de 2023. Incluso los trabajadores privados registrados apenas lograron empatar la inflación de noviembre de 2023, quedando con un poder adquisitivo prácticamente igual al de hace dos años. Este escenario configura una redistribución de recursos donde el presidente ultraderechista Javier Milei prioriza la paz social en los sectores más bajos a cambio del sacrificio del consumo y la estabilidad de los estratos medios.
El gasto salarial del Estado ha sido una de las principales variables de ajuste utilizadas para sostener este esquema. Durante 2025, el gobierno nacional continuó recortando los sueldos públicos para garantizar la restricción del equilibrio fiscal, lo que permitió financiar la mejora en los haberes de la AUH. Para los trabajadores públicos provinciales la situación no fue mucho mejor, acumulando una pérdida real de ingresos del 11% en el análisis anual comparativo. De seis grupos poblacionales analizados, cinco han perdido contra el modelo económico, dejando a la clase media y a los jubilados en una situación de vulnerabilidad creciente mientras financian, indirectamente, el refuerzo de los planes sociales.
Lo que puede pasar ante esta profundización de la brecha es un resentimiento social acumulado en los sectores productivos y profesionales que se sienten ignorados por la agenda oficial. Si el presidente ultraderechista Javier Milei mantiene esta política de «asistencia record» para unos y «ajuste record» para otros, la clase media podría enfrentar un proceso de empobrecimiento estructural que modifique para siempre la movilidad social en Argentina. La apuesta del gobierno parece clara: asegurar la base electoral y social más frágil, aun si eso implica asfixiar económicamente a quienes sostienen el sistema con sus impuestos y su trabajo formal.

