A pesar de que la comparación desestacionalizada frente a noviembre mostró una suba del 5,2% debido al aguinaldo y las celebraciones de fin de año, el análisis por rubros revela un escenario desolador. Seis de los siete sectores analizados finalizaron el mes con caídas interanuales significativas: Bazar y decoración lideró el desplome con un 15%, seguido por Perfumería con un 9,8% y Textil e indumentaria con un 8,5%. La única excepción fue el rubro de Ferretería y materiales de construcción, que apenas creció un 0,8%, reflejando que la inversión de las familias se limitó a lo estrictamente necesario.
En este contexto, la opinión de los comerciantes refleja una mezcla de alivio estadístico y preocupación real. Aunque el 55% de los empresarios consultados por CAME indicó que su actividad se mantuvo estable y un 27,6% señaló un deterioro —una mejora relativa frente al 37% de noviembre—, la sensación imperante es de estancamiento.
Los propietarios de negocios advierten que la inversión continúa limitada por los altos costos operativos y la baja rentabilidad.
Para el sector, el optimismo de cara a 2026 es moderado y cauteloso: entienden que sin una recuperación genuina del poder adquisitivo que reactive la demanda de forma sostenida, los pequeños repuntes estacionales no serán suficientes para sanear una economía que todavía arrastra el lastre de años recesivos.

