Argentina / Economía | Comercio Pyme tuvo un diciembre crítico con una caída del 5,2 por ciento interanual

La situación de crisis en el sector comercial se profundizó durante el último mes del año, confirmando que diciembre fue fatal para el consumo, tal como había anticipado VoxPopuli. Según los datos relevados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el comercio minorista pyme registró una baja del 5,2% interanual a precios constantes, una cifra que expone la fragilidad del mercado interno. Si bien el balance anual de 2025 arrojó un saldo positivo del 2,5%, este crecimiento resulta irrisorio y engañoso, ya que la comparación se realiza contra un 2024 que también fue terrible para el consumo bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei. Los valores actuales de venta ni siquiera logran acercarse a los niveles registrados en 2023, marcando un retroceso estructural que el repunte estacional de las fiestas no pudo revertir.

A pesar de que la comparación desestacionalizada frente a noviembre mostró una suba del 5,2% debido al aguinaldo y las celebraciones de fin de año, el análisis por rubros revela un escenario desolador. Seis de los siete sectores analizados finalizaron el mes con caídas interanuales significativas: Bazar y decoración lideró el desplome con un 15%, seguido por Perfumería con un 9,8% y Textil e indumentaria con un 8,5%. La única excepción fue el rubro de Ferretería y materiales de construcción, que apenas creció un 0,8%, reflejando que la inversión de las familias se limitó a lo estrictamente necesario.

En este contexto, la opinión de los comerciantes refleja una mezcla de alivio estadístico y preocupación real. Aunque el 55% de los empresarios consultados por CAME indicó que su actividad se mantuvo estable y un 27,6% señaló un deterioro —una mejora relativa frente al 37% de noviembre—, la sensación imperante es de estancamiento.

Los propietarios de negocios advierten que la inversión continúa limitada por los altos costos operativos y la baja rentabilidad.

Para el sector, el optimismo de cara a 2026 es moderado y cauteloso: entienden que sin una recuperación genuina del poder adquisitivo que reactive la demanda de forma sostenida, los pequeños repuntes estacionales no serán suficientes para sanear una economía que todavía arrastra el lastre de años recesivos.