Argentina / Misiones / Economía | Empresario de Posadas señala aumentos del 20 % en alimentos y así el consumo no arranca

La crisis de ingresos que atraviesa la Argentina bajo la gestión del presidente ultraderechista Javier Milei sumó un nuevo capítulo de alerta en las góndolas misioneras. El empresario y ex titular de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), Carlos María Beigbeder, advirtió que durante el mes de abril los precios de los alimentos registraron incrementos de hasta un 20 %, una dinámica que deja en evidencia la desconexión entre el discurso oficial de "inflación a la baja" y la realidad diaria de los consumidores.

Según el dirigente, las empresas están trasladando ahora la inflación acumulada de los últimos meses, lo que genera un impacto directo en productos básicos como los aceites comestibles, que encabezaron las subas en este cuarto mes del año.

El diagnóstico del sector comercial contradice abiertamente las proyecciones optimistas del Ministerio de Economía sobre una supuesta reactivación del consumo.

Carlos María Beigbeder fue tajante al cuestionar las declaraciones de Luis Caputo, señalando que basta con recorrer el centro de Posadas para observar locales cerrados y empresas fundidas. «El consumo no está explotado; la gente no llega a fin de mes y el último lujo que se pierde es la comida, pero después de eso no queda nada», sentenció el empresario, quien además calificó como una «imbecilidad» la idea de que las familias dejan de comprar alimentos para ahorrar en bienes de capital como motocicletas, cuando en realidad buscan alternativas de transporte ante el encarecimiento del boleto de colectivo.

La pérdida de poder adquisitivo se profundiza debido a que los salarios no logran seguir el ritmo de una inflación acumulada que, según las estimaciones del sector, ya supera el 12 % en lo que va del año. Esta brecha genera una erosión constante en la capacidad de compra, obligando a los misioneros a refugiarse en herramientas locales de alivio. En este contexto, los programas «Ahora» se han convertido en el principal analgésico para el bolsillo de la provincia, funcionando como el único mecanismo de financiación ante la ausencia total de créditos blandos o tasas subsidiadas por parte del Gobierno nacional para reactivar la demanda interna.

El traslado de costos a los precios finales parece ser una constante inevitable en una economía que aún no encuentra estabilidad. Si bien el aumento de los combustibles (un 10 % en el último ajuste) no se traslada de forma lineal a los alimentos, sí añade una presión de aproximadamente el 3 % en la logística de distribución. Beigbeder explicó que las estructuras empresariales no pueden absorber permanentemente las subas de insumos, por lo que el reajuste en las listas de precios termina llegando tarde o temprano al consumidor final, quien es, en última instancia, el eslabón más débil de la cadena frente a las políticas de desregulación vigentes.

Finalmente, el panorama para lo que resta del semestre se presenta sombrío si no se instrumentan medidas que pongan dinero en el bolsillo de los trabajadores. La falta de acceso a créditos hipotecarios o de consumo masivo a través de la banca pública nacional mantiene paralizada la actividad económica en rubros que exceden lo alimenticio. Mientras el Gobierno nacional insiste en el equilibrio fiscal como meta única, el sector comercial de Misiones advierte que «estamos en el horno» si no hay una reactivación genuina que permita a las familias recuperar el terreno perdido frente a la escalada de precios de la era libertaria.