Federico Panozzo, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), lanzó un diagnóstico alarmante: las ventas en la capital provincial registran caídas de hasta el 30%, una cifra que explica fenómenos recientes como el cierre de grandes tiendas en el microcentro. Para el dirigente, los supuestos indicadores de recuperación que se difunden desde el Gobierno nacional son inexistentes en la región, donde el estancamiento de las ventas minoristas convive con una suba asfixiante de los costos fijos y los alquileres.
Lo más crítico del escenario actual es la desconexión entre la macroeconomía nacional y la realidad misionera. Panozzo fue contundente al desmentir el optimismo oficial: “Ese repunte no es tal, no existió acá”, afirmó, señalando que cualquier mejora leve en las estadísticas es apenas un «efecto rebote» tras meses de cifras catastróficas, pero que en ningún caso representa una mejora en la rentabilidad de los locales. Esta situación ha llevado a una paradoja económica inédita: la crisis es tan profunda que «ni siquiera Paraguay es un problema hoy», ya que la caída de ingresos impide que los consumidores compren incluso del otro lado de la frontera.
En este contexto de «castigo» al comercio minorista, las asimetrías regionales han vuelto a tomar una fuerza central en la agenda. El titular de la CCIP advirtió que Misiones enfrenta una estructura de gastos elevados que vuelve imposible competir contra plataformas digitales o modelos económicos extranjeros sin un acompañamiento nacional que entienda las particularidades de la provincia. Mientras la Nación ignora las problemáticas locales, los comerciantes se ven obligados a absorber incrementos en servicios y tasas, intentando sostener estructuras físicas que hoy compiten en condiciones de total desigualdad frente a las ventas online.
Para evitar un colapso mayor, el sector se apoya casi exclusivamente en las herramientas de contención generadas por la provincia. Programas como el «Ahora» se han convertido en un hábito de supervivencia para los misioneros, quienes planifican sus compras estrictamente en función de los días con beneficios. Asimismo, eventos como «El Reventón» funcionan como un respirador artificial para la actividad, logrando elevar el volumen de ventas entre un 10% y un 15% en fines de semana que, de otro modo, serían de nulo movimiento. Sin embargo, Panozzo aclaró que estas políticas provinciales no pueden solucionar por sí solas una crisis de orden nacional.
La visión hacia el futuro es de una incertidumbre total. El dirigente llamó a la Nación a dejar de lado los datos genéricos y atender las urgencias de cada distrito, señalando que Argentina no logra encontrar un punto intermedio en sus políticas económicas para permitir la planificación. Sin medidas estructurales que alivien la presión sobre el sector privado y reconozcan la ubicación estratégica y vulnerable de Misiones, el comercio posadeño seguirá navegando en un escenario de subsistencia donde el cierre de locales emblemáticos corre el riesgo de dejar de ser una excepción para transformarse en la nueva norma.

