Argentina / Economía / Sociedad | De la chacra al abismo: Desregulación de Milei desploma el precio de la yerba y castiga al colono

La política de desregulación económica implementada por el presidente Javier Milei ha empujado a la familia yerbatera a una situación límite, donde el valor de su trabajo se ha licuado de forma dramática en apenas unos meses. Mientras que en diciembre de 2023 el productor recibía un precio cercano a los 0,53 dólares por kilo de hoja verde -un valor que permitía la rentabilidad y el crecimiento-, hoy la zafra ha comenzado con pagos que oscilan entre los 0,15 y 0,18 dólares, representando una caída real superior al 60%. Este derrumbe en los ingresos no es casual, sino la consecuencia directa del desmantelamiento de las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que bajo la mirada libertaria dejó de fijar precios de referencia para entregar el mercado a las reglas de la oferta y la demanda, favoreciendo abiertamente a los grandes molinos.

Ante este panorama de asfixia financiera, el gobernador Hugo Passalacqua y el ministro del Agro, Facundo López Sartori, han ratificado su compromiso de actuar como escudo frente al avance de políticas centralistas que ignoran la realidad productiva de la provincia. Ambos funcionarios han sido enfáticos al señalar que «la yerba no es un mercado más» y que manejar la economía regional desde un escritorio en Buenos Aires solo profundiza las desigualdades estructurales. Para el Gobierno de Misiones, la crisis actual es un caso testigo de cómo el corrimiento del Estado nacional desprotege al eslabón más débil de la cadena, transformando una actividad históricamente equilibrada en un escenario de supervivencia para miles de colonos.

El impacto de estas medidas no se limita al ámbito rural; es un golpe al corazón del consumo interno misionero. Al haber 500 mil millones de pesos menos circulando en la economía provincial debido a la baja del precio de la hoja verde, el comercio local, las farmacias y los pequeños prestadores de servicios sienten el impacto de una recesión inducida. La paradoja del modelo de Milei queda expuesta: mientras se celebran las cifras macroeconómicas de exportación, el colono que pone el cuerpo en la chacra no llega a cubrir sus costos operativos de combustible, fertilizantes y mano de obra, viéndose obligado a descapitalizarse para seguir produciendo.

En las colonias de la provincia, el malestar crece frente a lo que se percibe como una traición al federalismo. Durante más de veinte años, el INYM funcionó como un árbitro que garantizaba la paz social, pero el vaciamiento funcional impuesto por la Casa Rosada ha dejado al pequeño productor sin su principal herramienta de defensa. López Sartori advirtió que la caída del precio real está provocando un proceso de concentración económica peligroso, donde las grandes industrias aprovechan la falta de regulación para expandir sus plantaciones propias, rompiendo el esquema histórico que protegía a las pequeñas propiedades y evitaba el desarraigo.

A pesar de la designación de nuevas autoridades en el organismo yerbatero, su rol actual es meramente técnico, lo que lo deja de manos atadas para intervenir en la fijación de un valor justo que devuelva la rentabilidad a la chacra. El compromiso del oficialismo provincial sigue siendo el de gestionar ante Nación la restitución de estas facultades, entendiendo que el equilibrio social de Misiones depende de que el productor reciba un pago digno por su esfuerzo. La crisis yerbatera, alimentada por la visión dogmática del libre mercado de Milei, pone en riesgo no solo una actividad comercial, sino un modo de vida y una identidad que definen a la tierra colorada desde hace más de un siglo.