Según un informe del Banco Central basado en datos del FMI, los residentes locales mantienen aproximadamente us250.000 millones fuera del circuito formal, lo que equivale a 5.400 por persona, superando ampliamente a potencias como Bélgica, Dinamarca y los Países Bajos.
La estrategia oficial para captar estos fondos se aleja de los tradicionales blanqueos de capitales y se apoya en una estructura de «presunción de licitud» para facilitar el ingreso de divisas al sistema bancario. En el marco del Argentina Week, el mandatario nacional vaticinó un ingreso masivo de moneda extranjera al señalar que al titular del BCRA, Santiago Bausili, le «van a salir dólares de las orejas». Esta proyección depende de la repatriación del ahorro que hoy se encuentra «en el colchón» y de la llegada de inversiones a través del RIGI, un esquema que ya registra proyectos anunciados por u$s 60.000 millones.
El despliegue de la Ley de Inocencia Fiscal busca simplificar las obligaciones tributarias y reducir la carga probatoria sobre el origen de los fondos, permitiendo que ese ahorro interno se convierta en una fuente de financiamiento para el crédito. Diversas entidades financieras privadas ya han comenzado a operativizar este sistema, permitiendo depósitos en efectivo sin los límites habituales por línea de caja que antes desalentaban estas operaciones. La normativa vigente establece que solo se requiere la identificación del depositante cuando los montos ingresados superan el equivalente a 40 Salarios Mínimos, Vitales y Móviles.
Para los contribuyentes, el procedimiento se ha diseñado bajo una premisa de simplicidad que incluye la adhesión opcional a un régimen simplificado de Ganancias. Los usuarios solo deben poseer una cuenta bancaria en dólares y pueden realizar los depósitos de manera física o digital, con disponibilidad inmediata de los fondos una vez acreditados en el sistema formal. El objetivo del equipo económico es que esta masa de dólares, que hoy permanece ociosa e improductiva, comience a dinamizar la actividad económica en el mediano plazo y fortalezca la oferta de crédito para el sector privado.
Finalmente, el éxito de este esquema de «inocencia fiscal» es visto por el Ejecutivo como el pilar fundamental para sostener el programa económico sin necesidad de recurrir a nuevo financiamiento externo. Al combinar la regularización de estos activos con los incentivos del RIGI y un ordenamiento macroeconómico riguroso, el Gobierno espera que la economía logre revertir su histórica dependencia del endeudamiento externo. La apuesta es clara: transformar a la Argentina de un país de ahorristas en la informalidad a uno donde ese capital circule dentro del sistema financiero para apuntalar el crecimiento productivo.

